Frida Kahlo, “la explosión feminista y antifascista” analizada en ensayo de Helena Chávez

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Ana Báez

Ciudad de México, 7 feb (EFE).- El surrealista francés André Breton sostuvo que “el arte de Frida Kahlo (1907-1954) es una cinta alrededor de una bomba”, una afirmación que “molesta” a la curadora mexicana Helena Chávez Mac Gregor, quien en su ensayo más reciente “desata ese listón” para analizar las “explosiones” de la pintora “feminista y antifascista” tan necesaria en estos tiempos de “supremacismo y eliminación de la otredad”.

“Frida abre el umbral de la popular frase ‘lo personal es político’ al reflexionar sobre lo íntimo. Ese, además, fue el camino que tomaron las feministas desde 1950 al nombrar lo privado e impedir la normalización de muchas violencias”, señala la investigadora a EFE durante la Semana del Arte en la Ciudad de México, donde las pinturas de Kahlo se cuelan en las muestras contemporáneas por su trascendencia.

Sin nombrar la palabra aborto o feminicidio, la artista ya estaba pintando en la década de 1930 “la primera representación” de estas acciones tan defendidas y repudiadas por el feminismo reciente en ‘Hospital Henry Ford’ y ‘Unos cuantos piquetitos’, dos de los diez autoretratos que analiza Chávez en su libro ‘El listón y la bomba’, publicado por Lumen.

“‘Unos cuantos piquetitos’ es la primera obra de arte sobre un feminicidio. Evidentemente, en el tiempo de Frida no se pensaba en ese concepto porque no existía en México (hasta su tipificación en 2012), pero en su brutalidad representa la primera imagen que tenemos de este archivo de feminicidio que vemos todos los días”, subraya en un país en el que alrededor de diez mujeres son asesinadas al día.

A lo largo del texto, la académica explora cómo estas “explosiones” en el pincel de la creadora de ‘El sueño’ —la pieza subastada más cara realizada por una mujer— fueron indicios de los problemas que enfrenta la mujer contemporánea, atravesada por el juicio de la maternidad, la enfermedad, los estereotipos de la feminidad y la violencia machista.

“Frida es la madre de la mujer contemporánea mexicana”, asegura, al nombrar a Mónica Mayer (1954), Magali Lara (1956) o a la joven Frieda Toranzo Jaeger (1988), artistas contagiadas por la “politización de lo íntimo” que encarna la exhabitante de la Casa Azul.

En el caso de Toranzo, agrega, la inspiración se transformó en una postura política “frente al genocidio en Gaza”, pues mediante un enorme óleo convirtió las sandías de ‘Viva la vida’, de Kahlo, en un símbolo de resistencia al inscribir la frase “Viva Palestina”.

“Toranzo tuvo la valentía de recrear esas sandías en la Bienal de Venecia en un momento de la historia marcado por el supremacismo casi fascista, en el que también es muy difícil decir: ‘viva la vida’”, destaca sobre esta presentación inaugurada en 2024.

Por su lado, reconoce que ‘El listón y la bomba’ es un intento de observar estos símbolos masificados a nivel global —como Kahlo o hasta Bad Bunny— que nos inspiran lo suficiente para “repensarnos” en este presente en el que “la vida nos la están quitando”.

Pese a la relevancia de la obra de Frida Kahlo en el arte mexicano, considerada además Patrimonio Artístico de la Nación, Chávez lamenta que de sus aproximadamente 200 obras, “apenas cinco” le pertenezcan al Estado mexicano, ya que una gran parte “está en colecciones privadas”.

“El arte se transforma en mercancía basada en pura especulación económica, lo que provoca que la obra desaparezca en los espacios de las élites, donde muchas veces el público no tiene acceso”, admite.

Sin embargo, la filósofa de 47 años defiende la permanencia en el tiempo de la pintora más reconocida de México, ya que en la era digital —marcada por la “falsa perfección” de la inteligencia artificial— serán las “imperfecciones” creadas por Kahlo y por este tipo de artistas las que nos recuerden la huella creativa de lo humano. EFE

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