
El debilitamiento abrupto de los precios de oro y plata en las últimas dos sesiones ha neutralizado prácticamente todas las ganancias logradas por estos metales en las primeras semanas de 2026, afectando la percepción de los inversores y exacerbando la volatilidad en los mercados financieros internacionales. Según informó el medio original, el desplome registrado desde el viernes pasado ha alcanzado niveles sin precedentes recientes, impulsado principalmente por un cambio en la dinámica del dólar y movimientos significativos en las instituciones monetarias de referencia.
El mismo medio detalló que la revalorización del dólar tuvo como catalizador la designación de Kevin Warsh como nuevo presidente de la Reserva Federal, en sustitución de Jerome Powell, hecho que coincidió con la decisión de la Fed de mantener sin cambios los tipos de interés en enero. La suma de estos factores provocó que los inversores se inclinaran por recoger beneficios después del fuerte ‘rally’ de comienzo de año, retirando posiciones en metales preciosos y optando por activos en dólares, considerados por muchos como más estables ante el entorno de incertidumbre.
El lunes, los precios al contado del oro alcanzaron los 4.402 dólares por onza, un descenso del 7% con respecto al cierre de la sesión previa y un 21% por debajo del récord de 5.595 dólares registrado una semana antes. En paralelo, la plata sufrió una caída más pronunciada: la cotización descendió a 71,4 dólares, lo que representa un derrumbe del 12,4% frente al cierre anterior y una contracción del 41% respecto a los 121,6 dólares alcanzados días atrás. Así, la capacidad de ambos metales para mantener sus ganancias quedó reducida, de modo que la cotización del oro apenas se encuentra un 1,3% por encima del valor con el que cerró 2025, mientras que la plata supera solamente por unas décimas el nivel de fin del año pasado, según consignó el mismo medio.
El analista de ING Research, Francesco Pesole, explicó a ese medio que el fortalecimiento de la moneda estadounidense responde en buena medida a la nominación de Warsh y al cambio de expectativas sobre el rumbo de la política monetaria en Estados Unidos. Pesole afirmó: “El dólar se ve más saludable”, y añadió que la corrección observada en la sobrecompra de metales preciosos “probablemente esté ofreciendo un soporte adicional al dólar”, situación que explica cómo la divisa norteamericana ha revertido parte de las pérdidas acumuladas frente a otras monedas, en especial el euro.
Antes de los descensos, el euro había alcanzado máximos de cuatro años contra el dólar, superando los 1,20 dólares; sin embargo, este lunes el tipo de cambio se situó apenas por encima de los 1,18 dólares. Según publicó el medio, Pesole señaló que el dólar tenderá a moverse de manera más alineada con los indicadores económicos y con las expectativas de tipos de interés a corto plazo, apuntando como zona de soporte el rango de 1,1880 a 1,1900 dólares por euro. El analista indicó que si el dólar experimenta otra subida sin respaldo en datos económicos concretos o en acontecimientos relevantes, podría interpretarse como un indicio de que el impacto sobre la moneda estadounidense es más persistente. Por el momento, Pesole manifestó mantener una proyección de recuperación adicional del dólar a corto plazo.
La atención de los inversores permanece puesta en la inminente reunión del Banco Central Europeo (BCE), ante la expectativa de comprobar la respuesta de la institución a la reciente apreciación del euro y a los movimientos observados en los mercados. Según reportó el medio, el descenso del euro por debajo de la barrera de los 1,20 dólares reduce la probabilidad de que el BCE adopte una postura activa e inmediata; en su lugar, los analistas estiman que las posibles respuestas aparecerán reflejadas en los comentarios posteriores o en las actas de la reunión.
El panorama se ve condicionado además por la persistencia de incertidumbres geopolíticas, que continúan incidiendo en la evolución de los precios y acrecientan la sensibilidad de los mercados a cualquier cambio de rumbo en las políticas económicas de las principales potencias. El impacto combinado de estos factores ha colocado a los metales preciosos en el centro de la volatilidad global, convirtiéndolos temporalmente en un ejemplo de la rapidez y magnitud que pueden alcanzar los movimientos en los mercados cuando confluyen decisiones monetarias, variaciones en las monedas de referencia y la búsqueda inmediata de rentabilidad por parte de los operadores, según la información recogida por la fuente.
El mismo medio subrayó que, aunque los metales preciosos han mantenido tradicionalmente su estatus como refugio en momentos de incertidumbre económica y geopolítica, en este caso el brusco ajuste a la baja parece estar vinculado directamente tanto con el giro en la política monetaria estadounidense como con el comportamiento de los inversores ante señales de fortaleza en el dólar. La tendencia de los últimos días representa una reversión repentina tras un inicio de año favorable para oro y plata, marcando así un periodo de plena incertidumbre respecto al futuro inmediato de estos activos.
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