Carlos Alcaraz: "No me veo jugando con 35 años"

El joven deportista destaca la intensa exigencia del circuito y admite que prioriza cuidar su físico, inspirado en consejos de Federer, mientras celebra su histórico triunfo en Melbourne y valora el significado personal de alcanzar todos los grandes torneos

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La imagen de Carlos Alcaraz levantando el trofeo en Melbourne cobra un significado especial para el joven tenista español, quien recientemente expresó la satisfacción personal de haber inscrito su nombre entre los ganadores de los cuatro principales torneos internacionales. El deportista señaló que este logro en el Abierto de Australia supuso para él un momento singular, después de años en los que no había logrado avanzar más allá de los cuartos de final. Este hecho, apuntó, incrementó su determinación y deseo de superarse para conquistar uno de los máximos títulos del circuito. La noticia, difundida por El Partidazo de COPE y replicada por diversos medios, incluye además sus reflexiones sobre los desafíos físicos y mentales que plantea el tenis profesional y el modo en que estos aspectos inciden en la proyección de su carrera deportiva.

Según detalló el medio El Partidazo de COPE en diálogo con el periodista Juanma Castaño, Alcaraz manifestó que el tenis exige grandes esfuerzos tanto en lo mental como en lo físico, aludiendo al incremento de la velocidad de los partidos, lo riguroso del calendario y la constante exigencia en la pista. El deportista confesó que su intención es cuidar especialmente su condición física, buscando preservar su estado para poder competir al mejor nivel durante el tiempo que el cuerpo lo permita. Alcaraz relató, siguiendo el consejo recibido por Roger Federer, que la planificación de su carrera debe basarse en objetivos razonables a medio plazo. El tenista suizo le recomendó no anticipar su futuro deportivo más allá de un lustro, una sugerencia que el español acoge con realismo.

Al referirse a su propio futuro profesional, Alcaraz fue claro sobre la duración estimada de su trayectoria. Señaló que no se imagina compitiendo con treinta y cinco años, aunque dejó abierta la posibilidad de reconsiderar su postura si eventualmente mantiene la motivación y las condiciones físicas adecuadas. El tenista matizó que, mientras conserve la ilusión y el cuerpo lo respalde, considera viable prolongar su carrera, si bien remarcó que el desgaste acumulado por la alta exigencia del circuito lleva a muchos jugadores a retirarse en edades cada vez más tempranas. De este modo, la planificación de su actividad gira en torno al autocuidado, inspirado por la experiencia y los consejos de figuras como Federer.

El reciente triunfo en el Abierto de Australia fue descrito por Alcaraz como un logro especial que le aportó un valioso aprendizaje. Hasta este año, nunca había conseguido superar la ronda de cuartos en ese torneo, a pesar de llegar con buenas sensaciones físicas y técnicas durante las pretemporadas previas. El propio deportista relató según El Partidazo de COPE que esta adversidad previa funcionó como un aliciente, alimentando su motivación y su deseo de avanzar ronda a ronda hasta conquistar el título. La obtención del trofeo en Melbourne hizo que Alcaraz completara el palmarés de los cuatro grandes del tenis, un hito que destaca por haberlo conseguido siendo el jugador más joven en lograrlo hasta la fecha.

La experiencia en Australia también llevó al tenista a reflexionar sobre la importancia de valorar cada etapa de su carrera. En declaraciones reproducidas por El Partidazo de COPE, Alcaraz reconoció que dedicar unos momentos para examinar y dar mérito a lo conseguido resulta fundamental. Explicó que, en ocasiones, la vorágine del calendario y la presión competitiva impiden disfrutar plenamente de cada triunfo o aprendizaje. Para él, “conseguir los cuatro 'Grand Slams' y ser el más joven” constituyen hitos que merecen ser considerados con detenimiento, tanto a nivel personal como profesional.

El tenista murciano se refirió a su modo de enfrentar la competencia, destacando que la frustración por una derrota suele impactarle más que la satisfacción generada por la victoria. Afirma que “odiar perder” lo define más que el sentimiento positivo de ganar, lo que explica en parte su mentalidad competitiva y su capacidad para sobreponerse frente a la adversidad. Esta percepción la acompaña de la convicción de que el esfuerzo invertido en perseguir sus metas profesionales ha valido la pena. Alcaraz expresó: “Todo el esfuerzo que he hecho ha merecido la pena” al interrogarse por el sentido de su lucha en el circuito.

En la reciente edición del Abierto de Australia, Alcaraz relató la emoción que le aportó ver a Rafael Nadal presente en la final de Melbourne, así como recibir la felicitación del veterano campeón por su logro. Según las palabras del propio Alcaraz recogidas por El Partidazo de COPE, la actitud de Nadal al celebrarlo refleja sus cualidades humanas y la buena sintonía que mantiene con las nuevas generaciones del tenis español. Para Alcaraz, contar con el respaldo de figuras como Nadal añade valor a los triunfos y consolida el espíritu de compañerismo dentro del deporte de alto nivel.

En otro ámbito más personal, Alcaraz compartió detalles sobre su preferencia por el apellido materno, Garfia, pese a reconocer que su pronunciación puede resultar compleja para el público internacional. Explicó, según informó El Partidazo de COPE, que le habría gustado utilizar legalmente el apellido de su madre como parte de su identidad profesional. En cualquier caso, subraya el reconocimiento y el mérito que su madre merece, a pesar de la decisión práctica de no emplear el apellido Garfia en su carrera deportiva.

Las afirmaciones de Alcaraz reflejan tanto su enfoque profesional de cuidado preventivo y atención a largo plazo como la satisfacción de haber alcanzado objetivos que se propuso desde sus inicios en el tenis. Su perspectiva combina la autocrítica con el reconocimiento de los logros propios y ajenos, alimentada tanto por sus experiencias como por el consejo de tenistas históricos y el acompañamiento cercano de compatriotas y familiares.