HRW: Civiles corren riesgo de abuso de milicias gubernamentales en urbe congoleña de Uvira

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Nairobi, 21 ene (EFE).- Los civiles corren un grave riesgo de sufrir abusos por parte de milicias aliadas del Ejército de la República Democrática del Congo (RDC) después de que las fuerzas gubernamentales recuperaran el control de la ciudad de Uvira, en el este del país, tras la retirada del poderoso grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23), alertó Human Rights Watch (HRW).

Los ‘wazalendo’ ("patriotas" en suajili, como se conoce a estas milicias) y las Fuerzas Armadas de la RDC (FARDC) regresaron este domingo a Uvira después de que el M23 -que cuenta con apoyo de la vecina Ruanda, según la ONU y varios países occidentales- informara el sábado de la retirada de sus últimos efectivos de esta estratégica urbe, en la provincia de Kivu del Sur.

"La mera presencia de las fuerzas congoleñas no será suficiente para proteger a la población civil de los wazalendo si continúan apoyando a las milicias abusivas", advirtió en un comunicado a última hora del martes Clémentine de Montjoye, investigadora sénior de HRW para la región de los Grandes Lagos.

Según la ONG, parte de la población de Uvira abandonó la ciudad cuando los rebeldes lo hicieron por miedo a que, con la entrada del Ejército y las milicias progubernamentales, haya ataques contra los banyamulenges (pueblo minoritario en el este congoleño con lengua y cultura similares a los habitantes de Ruanda).

Tras la retirada del M23, HRW documentó, mediante testimonios de personas e imágenes geolocalizadas, "saqueos generalizados" de viviendas, comercios, iglesias y edificios públicos, incluidos aquellos que pertenecen a los banyamulenge.

La organización ha recibido informaciones sobre decenas de heridos e investigan posibles asesinatos de civiles.

"Nos preocupa nuestra seguridad. Ahora, hay casos de estos soldados o wazalendo que andan por ahí pidiendo sus teléfonos a la gente y disparándoles", relató un residente que sufrió amenazas del M23 antes de retirarse el grupo.

HRW destacó que también documentó la violencia sufrida por parte de la población en Uvira mientras la localidad estuvo bajo control de los rebeldes, que mataron a personas y llevaron a cabo desapariciones y reclutamientos forzados, según reportaron residentes y organizaciones de la sociedad civil.

Uvira, situada a orillas del lago Tanganica y fronteriza con Burundi, fue sede del gobierno designado por Kinsasa en Kivu del Sur tras la caída de Bukavu, capital provincial, a manos del M23 en febrero de 2025.

El M23 tomó Uvira días después de que los presidentes congoleño, Félix Tshisekedi, y ruandés, Paul Kagame, firmaran el pasado 4 de diciembre en Washington un acuerdo de paz bajo el auspicio de EE.UU. y con presencia de su homólogo estadounidense, Donald Trump.

Una semana después, el M23 empezó a retirarse de la urbe, a petición de EE.UU., cuyo secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió de que las "acciones de Ruanda" constituían "una clara violación de los Acuerdos de Washington".

Desde la firma del acuerdo de paz en EE.UU., Kinsasa y Kigali se han acusado mutuamente de violarlo y, a pesar del anuncio de retirada del M23 de Uvira en diciembre, la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) aseguró que los combates continuaron en la zona.

Ese pacto se suma a los esfuerzos de mediación auspiciados por Catar entre el Gobierno congoleño y el M23, que el pasado 15 de noviembre rubricaron en Doha un acuerdo marco para avanzar hacia el fin del conflicto.

Desde 1998, el este de la RDC vive un conflicto alimentado por grupos rebeldes y el Ejército, pese al despliegue de la misión de paz de la ONU (Monusco). EFE