Dinamarca expresa su "sorpresa" por los aranceles anunciados por Trump por Groenlandia

Líderes opositores y empresarios rechazan la decisión del mandatario estadounidense de imponer gravámenes a países europeos por maniobras en el Ártico, mientras de instancias políticas y económicas piden unidad continental ante la presión sobre Groenlandia

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El llamado a fortalecer una respuesta europea frente a las nuevas medidas estadounidenses sobre Groenlandia ha surgido entre políticos y representantes empresariales daneses, mientras la decisión de Washington de imponer aranceles ha generado reacciones de rechazo en distintos sectores. Según publicó la agencia de noticias danesa Ritzau, el ministro de Asuntos Exteriores, Lars Lokke Rasmussen, expresó este sábado su “sorpresa” respecto a los gravámenes del 10% anunciados por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dirigidos a países involucrados en maniobras militares en territorio groenlandés. Este anuncio, realizado por Trump en respuesta a la cooperación militar liderada por Dinamarca en la región ártica, implica un cambio significativo en las relaciones comerciales y de seguridad entre ambas partes.

De acuerdo con detalles difundidos por Ritzau y recogidos por otros medios daneses, Rasmussen remarcó que la finalidad del aumento de la presencia militar en Groenlandia se centra en reforzar la seguridad en el Ártico. El ministro danés indicó que el asunto se está tratando en estrecha comunicación con la Comisión Europea y otros socios internacionales. Además, destacó la sorpresa de Dinamarca ante la postura estadounidense, subrayando la naturaleza colaborativa de los actuales ejercicios militares en territorio groenlandés.

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El medio DR recogió la reacción de la líder opositora Inger Stojberg, representante del partido Demócratas Daneses, quien defendió la necesidad de resistir ante lo que definió como tácticas intimidantes. Stojberg sostuvo que “no podemos ceder ante sus métodos de acosadores”, refiriéndose directamente al presidente estadounidense y sus amenazas sobre Groenlandia. La declaración añadió que “no puedes comprarte otro país”, enfatizando que Dinamarca debe mostrar unidad tanto desde el Parlamento como en coordinación con sus aliados internacionales. Christiansborg, la sede del Parlamento en Copenhague, se menciona como símbolo político de esa cohesión que la líder opositora reclama frente a las presiones estadounidenses.

Según consignó la televisión pública danesa, el líder de la Alianza Roji-Verde, Pelle Dragsted, abogó por una “respuesta de solidaridad y resistencia europea” ante la imposición de aranceles. En mensajes publicados en redes sociales, Dragsted manifestó que la Unión Europea no debe permitir que Trump divida a sus miembros y reclamó una contraofensiva común que incluso apunte a los intereses tecnológicos de los allegados al mandatario estadounidense.

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Por su parte, Martin Lidegaard, líder de la Izquierda Radical, declaró a los medios que los nuevos gravámenes no tienen sentido ni beneficio tangible, ni siquiera para la economía de Estados Unidos. Lidegaard argumentó que la fortaleza de la Unión Europea debe manifestarse frente a este desafío, y describió a la UE como una “comunidad grande y fuerte”, capaz de hacer valer su peso en la arena internacional y económica.

En el ámbito empresarial, Brian Mikkelsen, presidente de la organización Empresarios Daneses, calificó la situación como perjudicial para la confianza en el comercio global. Según reportó Ritzau, Mikkelsen subrayó que “la farsa de Trump continúa y hace daño a la confianza en el comercio mundial”, reclamando a la vez una reacción coordinada de la Unión Europea y el Congreso de Estados Unidos. Expresó su incredulidad ante el estado actual de las relaciones transatlánticas, lamentando el giro que han tomado, y consideró que la imposición repetida de aranceles por parte de Washington forma parte de una nueva dinámica internacional.

El presidente estadounidense anunció el sábado la entrada en vigor de estos gravámenes adicionales del 10% a partir del 1 de febrero, afectando a Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia. Tal como recopiló la agencia Ritzau, la medida surge como represalia a las operaciones lideradas por Dinamarca en Groenlandia, isla que pertenece formalmente al Reino de Dinamarca, y que han gozado del apoyo militar de los países europeos involucrados. Trump ha calificado el despliegue como una “amenaza” para la seguridad mundial, política que se encuadra en su reiterada intención de adquirir el control de la isla, agregando presión sobre el territorio ártico en disputa.

De acuerdo con la información difundida por los medios daneses, el mandatario estadounidense ha advertido que los aranceles se incrementarán al 25% a partir del 1 de junio, y que se mantendrán vigentes hasta que Washington alcance un acuerdo para la compra total de Groenlandia. Esta postura supone una escalada en las tensiones comerciales y políticas entre Estados Unidos y los países europeos implicados en el despliegue y cooperación militar árticas.

Las maniobras militares, bajo el nombre de “Operación Resistencia Ártica”, son descritas por autoridades danesas como parte de un esfuerzo por garantizar la estabilidad y la seguridad en la región, no solo para los intereses de Dinamarca sino en línea con acuerdos de cooperación con otros aliados europeos. Según los partícipes consultados por la televisión pública danesa DR, los ejercicios buscan hacer frente a los retos geopolíticos del Ártico ante el aumento del interés internacional en la zona, y no están dirigidos contra intereses estadounidenses.

La situación ha reavivado el debate tanto dentro como fuera de Dinamarca respecto al futuro de Groenlandia y el papel de Europa frente a presiones externas. Las declaraciones de líderes políticos y empresariales reflejan la percepción de una amenaza a la unidad europea y al modelo de comercio internacional, así como un rechazo a la legitimidad de una posible “adquisición” del territorio groenlandés por parte de un país extranjero.

En ese contexto, la combinación de respuestas políticas, sociales y económicas continúa evolucionando, mientras las autoridades nacionales e internacionales consideran las opciones de respuesta ante la entrada en vigor del nuevo régimen arancelario anunciado por el gobierno estadounidense.