Beirut, 16 ene (EFE).- La alianza armada liderada por kurdos Fuerzas de Siria Democrática (FSD) volvió a denunciar este viernes nuevos ataques de las tropas gubernamentales contra la localidad nororiental de Deir Hafir, donde Damasco asegura que su corredor humanitario está siendo bloqueado por segundo día consecutivo.
Esta madrugada, en un lapso de apenas una hora, los kurdosirios contabilizaron el lanzamiento de "más de 20 proyectiles de artillería, además de un ataque con un dron cargado de explosivos" contra Deir Hafir, denunció la coalición armada en un comunicado.
Las FSD, que controlan la zona, bajo ataque desde comienzos de semana, condenaron que estas acciones suponen una amenaza "directa" a las vidas de los civiles, confirman la intención del otro bando de alcanzar de forma "deliberada" barrios residenciales y buscan desplazar a la población de sus casas.
Por su parte, las autoridades centrales volvieron a acusar a la alianza de bloquear la salida de civiles desde Deir Hafir a través de su corredor humanitario, abierto el jueves y extendido a hoy tras lanzar el mismo tipo de alegaciones durante sus primeras horas en funcionamiento.
Según la televisión estatal Al Ijbariya, algunos vecinos están huyendo por su cuenta a través de carreteras secundarias en medio del estallido de violencia.
Además, el Ejército sirio emitió este viernes un comunicado, recogido por medios oficiales, en el que llama a los miembros de las FSD a desertar de sus filas dirigiéndose al puesto de control más cercano de las tropas gubernamentales.
El pasado fin de semana, ambas partes alcanzaron un acuerdo de alto el fuego para poner fin a varios días de mortales choques en dos barrios de la ciudad de Alepo, en la misma provincia, pero esta semana las FSD denunciaron ataques contra Deir Hafir y otras nuevas zonas de la región.
Damasco y los kurdosirios firmaron el 10 de marzo de 2025 un acuerdo para buscar una solución a las autoproclamadas zonas autónomas del noreste de Siria que aún escapan al control del Gobierno central, en un proceso surgido del derrocamiento de Bachar al Asad hace un año y que aún no ha cristalizado. EFE