China rechaza una "interferencia" extranjera en Irán tras las amenazas de intervención militar de Trump

Pekín pide respeto a la soberanía iraní y demanda preservar la seguridad nacional, mientras la vocera Mao Ning urge a evitar el uso de la fuerza y solicita impulsar la estabilidad regional ante la escalada de amenazas externas

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La portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, transmitió el respaldo de Pekín al pueblo iraní ante las adversidades internas y externas, expresando el deseo de que Irán logre superar sus desafíos actuales y mantenga la estabilidad nacional. Según consignó el diario chino 'Global Times', esta declaración llegó en un contexto de crecientes presiones internacionales hacia la República Islámica, después de jornadas de protestas vinculadas a la crisis económica y la caída del nivel de vida en el país. Mao Ning subrayó la preocupación del gobierno chino ante la escalada de amenazas externas, abogando por respetar la soberanía nacional iraní y evitar la injerencia en sus asuntos internos.

El medio Global Times, citado por varias agencias, destacó que la posición china responde a las afirmaciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien advirtió sobre la posibilidad de una acción militar contra Irán si el gobierno de ese país no modifica su respuesta ante las recientes manifestaciones. De acuerdo con lo expuesto por Mao Ning, China mantiene nuevamente su postura tradicional de respeto a la soberanía estatal y de rechazo a cualquier intromisión extranjera. “Siempre nos hemos opuesto a la interferencia en los asuntos internos de otros países y siempre hemos mantenido que la soberanía y la seguridad de todos los países debe contar con protección total bajo el Derecho Internacional", declaró la funcionaria durante una rueda de prensa.

A lo largo de su intervención, la portavoz reiteró que Pekín rechaza tanto el uso de la fuerza como las amenazas de utilizarla en las relaciones internacionales, enfatizando la necesidad de privilegiar la vía diplomática para resolver diferencias. Mao Ning instó a las potencias internacionales implicadas a intensificar sus esfuerzos destinados a promover la paz y la estabilidad en Oriente Próximo, conforme citó el medio 'Global Times'. El temor a una desestabilización regional se amplificó a raíz de las amenazas explícitas de intervención militar pronunciadas desde la administración estadounidense, que reclama cambios significativos en la política interna iraní, especialmente tras el uso de la fuerza estatal frente a los manifestantes.

El origen de las protestas en Irán, según detalló el medio, se halla en el deterioro progresivo del poder adquisitivo de millones de ciudadanos, acentuado por la depreciación histórica de la moneda local, el rial, así como por el incremento de las sanciones económicas aplicadas por Estados Unidos. El impacto de estas medidas ha generado un descontento social que, en palabras de las autoridades iraníes, se tradujo en una ola de manifestaciones marcada por altos niveles de tensión.

Abbas Araqchi, ministro de Exteriores de Irán, denunció que algunos de los disturbios ocurridos durante estas protestas degeneraron en hechos violentos, los cuales pueden usarse como justificación para una posible intervención militar estadounidense. Según publicó el medio, Araqchi asoció las amenazas de Trump directamente con los incidentes registrados, motivando el rechazo de su gobierno a lo que identifica como presiones externas orquestadas para influir en el desarrollo político interno del país.

La organización no gubernamental HRANA, con sede en Estados Unidos, reportó que más de 500 personas habrían fallecido en el contexto de la represión de las movilizaciones en Irán. Estas cifras se suman a las preocupaciones internacionales acerca de la evolución de la situación interna iraní, mientras que la administración de Donald Trump mantiene un discurso centrado en la protección de los derechos humanos y en la vigilancia del programa nuclear iraní.

De acuerdo con lo detallado por Global Times, Estados Unidos e Israel han mantenido su presión sobre el programa nuclear de Irán, señalando la posibilidad de tomar medidas más duras si el gobierno iraní no accede a modificar sus políticas en ese ámbito. En este contexto, el pasado junio, ataques atribuidos a estos países dejaron más de 1.100 muertos, incrementando el clima de tensión y alarma en la región.

La postura de China, en palabras de Mao Ning, responde tanto a sus principios de política exterior como a la preocupación por la seguridad y estabilidad regional. La funcionaria llamó a respetar los marcos del Derecho Internacional y a canalizar los esfuerzos hacia mecanismos de diálogo y cooperación, evitando cualquier forma de coacción o imposición por parte de actores externos.

El medio Global Times consignó además que la participación de Pekín en estos debates se enmarca en una estrategia más amplia orientada a preservar la paz y a contribuir a la resolución de conflictos en Oriente Próximo, atendiendo al impacto potencial que las crisis regionales puedan tener para la seguridad nacional de los países involucrados y para la economía internacional.

Las declaraciones de la portavoz del Ministerio de Exteriores reflejan la preocupación oficial de China ante una posible escalada de violencia que trascienda las fronteras iraníes. El gobierno chino instó a todas las partes implicadas a actuar con cautela y mesura, subrayando la responsabilidad colectiva de la comunidad internacional para evitar una mayor inestabilidad en la región, según reportó Global Times.

Los eventos recientes en Irán, bajo el marco de amplias sanciones y de un deterioro socioeconómico palpable, han abierto un nuevo capítulo en la relación entre Teherán y las potencias occidentales. A la luz de este escenario, China reiteró su intención de mantenerse al margen de cualquier confrontación directa, favoreciendo la resolución pacífica de los diferendos, la protección de la soberanía y el respeto mutuo entre los Estados, tal como subrayan las declaraciones recogidas por el medio chino.