
El hecho de que más de 71.200 palestinos hayan perdido la vida desde el inicio de la ofensiva militar israelí conforma el contexto en el que miles de familias desplazadas sobreviven en condiciones extremas en la Franja de Gaza. En este escenario, según reportó la agencia palestina WAFA y el diario Filastin —asociado al Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás)—, una bebé de tres semanas, llamada Malak Rami Ghneim, falleció este jueves a consecuencia del frío severo que azota el enclave, especialmente a quienes se encuentran forzados a habitar en campamentos improvisados.
La menor residía junto a su familia en una tienda ubicada en el campamento de desplazados de Nuseirat, localizado en el centro de Gaza, donde las temperaturas descendieron hasta niveles considerados peligrosos para la vida de infantes y personas vulnerables. Según informó el medio Filastin, las condiciones de los desplazados se han visto agravadas por el impacto continuado de la ofensiva emprendida por el Ejército israelí desde octubre de 2023, que ha causado daños extensos en infraestructuras y ha obligado a cientos de miles de personas a abandonar sus viviendas.
WAFA indicó que actualmente cientos de miles de residentes de la Franja enfrentan no solo las consecuencias directas de la destrucción, sino también el desafío de sobrevivir a la intemperie, en refugios improvisados que no ofrecen protección adecuada contra el clima invernal. En estos espacios, resulta insuficiente la disponibilidad de recursos para aislamiento térmico, mantas o calefacción, lo que incrementa los riesgos para la salud de recién nacidos, niños y personas mayores.
Durante la jornada se registró, según datos recabados por Filastin y citados por WAFA, otro incidente trágico en la ciudad de Gaza, donde un incendio en una tienda de campaña dejó el saldo de una mujer y su hijo fallecidos y provocó quemaduras a otras cinco personas. Este suceso pone en relieve los peligros adicionales que enfrentan quienes buscan resguardarse con medios precarios, a menudo recurriendo a fuentes de calor improvisadas en ausencia de suministros seguros.
Desde la instauración del alto el fuego el 10 de octubre último, las autoridades locales han documentado 416 decesos relacionados con ataques armados en la Franja, según detallaron fuentes de la agencia WAFA. Este volumen de víctimas se suma a los estragos generados por el clima y las condiciones de desplazamiento, configurando una realidad marcada tanto por la violencia como por la emergencia humanitaria.
El acceso limitado a servicios de salud y atención humanitaria complica la capacidad de respuesta ante casos como el de la bebé fallecida por hipotermia, resaltó el medio Filastin en su cobertura. Las restricciones en los corredores humanitarios y el daño acumulado a hospitales y centros médicos han dificultado los esfuerzos para brindar asistencia adecuada a la población más expuesta.
WAFA y Filastin coincidieron en su exposición sobre el panorama de precariedad que enfrentan miles de familias a la intemperie. Ambos medios señalaron que la proyección de las agencias humanitarias internacionales advierte sobre la posibilidad de que hechos similares continúen repitiéndose mientras no se registren mejoras sustanciales en la provisión de refugios y en la protección de los civiles desplazados.
Autoridades y organizaciones locales piden la intervención de la comunidad internacional para enviar ayuda urgente, incluyendo materiales para refugio y suministros médicos, con el objetivo de mitigar los impactos de las bajas temperaturas en la población civil. WAFA destacó que las bajas temperaturas representan un riesgo significativo para la supervivencia de los infantes, especialmente en ausencia de condiciones adecuadas de vivienda y atención preventivas.
Tanto la agencia WAFA como el diario Filastin reiteraron que la devastación causada por los enfrentamientos y bombardeos, junto al clima adverso, configuran el escenario de las últimas semanas en Gaza. El fallecimiento de Malak Rami Ghneim y las víctimas del incendio en la ciudad de Gaza reflejan las consecuencias acumuladas de la crisis humanitaria y la vulnerabilidad de quienes permanecen desplazados en la región.