La promesa del dispositivo con IA que desterrará al smartphone y hará todo por nosotros

Compañías tecnológicas líderes avanzan en el desarrollo de alternativas impulsadas por algoritmos inteligentes que buscan transformar la experiencia cotidiana, reemplazando el móvil tradicional mediante asistentes personalizados capaces de anticipar necesidades, gestionar tareas y adaptarse al entorno de cada usuario

Guardar

El futuro del dispositivo de inteligencia artificial de OpenAI podría concretarse antes de dos años, a pesar de obstáculos relacionados con la infraestructura tecnológica, el desarrollo de software y la privacidad, según las últimas informaciones publicadas por el medio Europa Press. Directivos como Sam Altman han declarado que el objetivo es crear un aparato capaz de comprender el contexto de cada usuario, interpretando cuándo debe interactuar y en qué momento debe mantenerse en segundo plano, lo que representa un enfoque diferente respecto a los protocolos de notificación y alerta presentes en el 'smartphone' tradicional.

Empresas tecnológicas han intensificado su apuesta por alternativas dotadas de algoritmos inteligentes con el potencial de desplazar el papel dominante del móvil en la experiencia cotidiana, consignó Europa Press. Conforme progresan las tecnologías de inteligencia artificial generativa y agéntica, compañías enfocadas en productos de consumo ya proyectan el surgimiento de dispositivos pensados para suplir el papel del teléfono inteligente mediante la gestión integral de actividades diarias, administradas a través de la voz y adaptadas al entorno y hábitos de cada usuario.

Europa Press detalló que uno de los primeros exponentes de esta tendencia fue AI Pin, presentado a finales de 2023 por la empresa Humane. Este dispositivo, carente de pantalla convencional y diseñado para fijarse en la vestimenta, integraba cámara, altavoz y múltiples sensores, así como un sistema capaz de responder mediante voz, toque y gestos. Una pantalla láser con resolución 720p proyectaba información sobre la mano del usuario, permitiéndole recibir respuestas y ejecutar instrucciones sin depender de interfaces visuales tradicionales. A pesar de sus innovaciones, varios usuarios transmitieron insatisfacción con la experiencia. Entre las principales limitaciones señaladas, la información proporcionada por la IA carecía de fiabilidad, el funcionamiento resultaba lento, y la autonomía de la batería distaba de lo esperado. La compra posterior de Humane por parte de HP derivó en la interrupción del servicio en febrero de este año, cortando el acceso al público de ese dispositivo.

El medio también reportó la aparición, en 2024, del Rabbit r1, desarrollado para facilitar la gestión de aplicaciones instaladas en el 'smartphone' mediante una única interfaz guiada por la voz del usuario. Concebido como instrumento para simplificar la interacción con las aplicaciones, Rabbit r1 integraba funciones de asistente, orientando su diseño a reducir los cambios constantes entre ventanas o interfaces. Este proyecto tampoco buscaba desplazar por completo al móvil, sino focalizarse en la mejora de la experiencia de usuario y la eficiencia en la administración de tareas cotidianas.

Las propuestas para prescindir del teléfono móvil siguen en marcha, principalmente entre compañías que exploran plataformas nativas de inteligencia artificial. Nothing y OpenAI han destacado en este campo durante el último año. Nothing, dirigida por Carl Pei, anunció en septiembre un proyecto orientado a la renovación de la experiencia tecnológica personal a través de la IA. Pei describió en declaraciones recogidas por Europa Press que la empresa se encuentra en proceso de definir un hardware completamente nuevo, acompañado de un sistema operativo capaz de adaptarse en profundidad a las características y preferencias de cada usuario. En respaldo de esta iniciativa, Nothing logró en una ronda de financiación Serie C una recaudación de 200 millones de dólares, lo que situó su valoración financiera en 1.300 millones de dólares (equivalentes a aproximadamente 1.099 millones de euros).

En el caso de OpenAI, la adquisición en mayo de la firma io, donde Jonathan Ive —ex responsable de Diseño de Apple— participa como cofundador, abrió el camino para conformar un equipo dedicado al desarrollo de hardware en inteligencia artificial. De acuerdo con datos de Europa Press, los detalles específicos sobre el nuevo dispositivo se mantienen bajo reserva, aunque la empresa confirmó que no tomará la forma de dispositivos portátiles convencionales ni auriculares. Filtraciones reportadas por el mismo medio sugieren la apariencia de un altavoz avanzado sin pantalla, orientado a ser controlado por voz y dotado de características de adaptabilidad.

En la etapa actual, OpenAI da prioridad a la creación de prototipos funcionales. La compañía descartó un diseño anterior por razones internas y ahora avanza en la definición de un aparato capaz de integrar las capacidades de los modelos de lenguaje con una gestión eficiente de los recursos informáticos, preservando al mismo tiempo la seguridad y privacidad de los datos personales. Las expectativas de la organización contemplan el reto de equilibrar el presupuesto para la potencia de cómputo con el objetivo de ofrecer respuestas inmediatas y contextualmente apropiadas.

Sam Altman, según Europa Press, puntualizó que la meta es lograr que el dispositivo sepa discernir de manera autónoma cuándo debería interrumpir al usuario o cuándo mantener la discreción. Este tipo de asistencia personalizada busca transformar la interacción entre las personas y la tecnología, alejándose de la dependencia de pantallas y sistemas de notificaciones constantes. Tanto la infraestructura que dará soporte a estos sistemas como el desarrollo de asistentes inteligentes con personalidad propia representan desafíos abiertos para las empresas involucradas.

Los avances en estas líneas tecnológicas, según detalló Europa Press, perfilan un escenario en el que el papel del 'smartphone' sería sustituido por soluciones de inteligencia artificial capaces de aprender, anticipar y ejecutar tareas sin intervención visual directa y con un nivel de autonomía adaptado a las rutinas individuales. A pesar de los contratiempos sufridos por los primeros dispositivos, grandes actores tecnológicos mantienen su apuesta por un cambio de paradigma en la vida digital cotidiana.