Alemania aprueba el plan para anclar las pensiones al nivel actual al menos hasta 2031

El Parlamento germano respalda una iniciativa que garantiza el porcentaje actual de las jubilaciones hasta 2031, evita recortes inmediatos y añade beneficios para quienes extiendan su vida laboral, aunque expertos advierten que se necesitan reformas adicionales

Guardar

La reforma sobre el sistema de jubilaciones en Alemania plantea extensiones en los créditos para la jubilación dirigidos a madres y padres de hijos nacidos antes de 1992, sumando seis meses adicionales hasta llegar a tres años en total como compensación por el tiempo dedicado a la crianza. De acuerdo con lo informado por el Bundestag en una sesión realizada este viernes, la Cámara Baja aprobó un paquete legislativo que, entre otras medidas, garantiza que el nivel de las pensiones se mantenga al menos hasta 2031 en el 48% de los ingresos previos a la jubilación, una cifra catalogada como “red de seguridad”. Según detalló el medio, la propuesta superó el umbral de mayoría absoluta apenas por dos votos, con 318 parlamentarios respaldando la iniciativa, frente a 224 votos en contra y 53 abstenciones.

El plan aprobado mantiene suspendido el denominado "factor de sostenibilidad", un mecanismo cuyo objetivo original consistía en ajustar el crecimiento de las pensiones a la proporción de aportantes activos respecto a los jubilados. Según reportó el Parlamento alemán, la suspensión de dicho factor se extenderá hasta 2031, lapso durante el cual tampoco se aplicarán reducciones adicionales a los montos percibidos por los jubilados. La legislación vigente contempla la posibilidad de restaurar este factor a partir de 2031, lo que podría modificar la fórmula de cálculo utilizada hasta ese momento. Sin la intervención aprobada este viernes, las proyecciones oficiales estimaban una caída más rápida en el valor de la pensión media, que habría descendido al 44,9% del salario medio para el año 2040. En términos de costo, el Bundestag calcula que la estabilización del nivel de las pensiones generará un gasto público superior a 120.000 millones de euros en un plazo de quince años.

Representantes del Partido Socialdemócrata (SPD), como Dagmar Schmidt, subrayaron la función central de la medida para asegurar la estabilidad de las jubilaciones y preservar la calidad de vida de las personas mayores. Schmidt, en una intervención citada por el Bundestag, especificó que el acuerdo alcanzado responde a la prioridad del partido de proteger el poder adquisitivo de los pensionados, destacando que “decidimos, y esto es especialmente importante para el SPD, estabilizar el nivel de las pensiones” y que la meta es que las personas “puedan mantener su nivel de vida en la vejez”.

El paquete también introduce la opción de una “pensión activa”, que permite a quienes opten por continuar trabajando tras los 67 años de edad obtener hasta 2.000 euros mensuales exentos de impuestos. Según consignó el Bundestag, esta disposición busca impulsar la permanencia de trabajadores cualificados en el mercado laboral, al motivar a los empleados a extender su vida profesional y a las empresas a retener conocimientos y experiencia. Carsten Linnemann, representante de la CDU/CSU, calificó a la “pensión activa” como el componente más novedoso de la reforma, haciendo hincapié en que representa un cambio relevante en la estructura del sistema. El político, en declaraciones recogidas por el Bundestag, remarcó que la medida permitirá “atraer a trabajadores cualificados y a los empleados obtener ingresos adicionales”, aunque también advirtió que el paquete actual por sí solo no constituye una solución definitiva para la sostenibilidad global del sistema de seguridad social.

En ese sentido, integrantes de la coalición gobernante expresaron que el equilibrio financiero y demográfico sigue siendo una asignatura pendiente en el modelo de pensiones alemán. Según informó el Bundestag, el futuro del sistema dependerá de las conclusiones que aporte una comisión de expertos, la cual ya cuenta con encargo formal para desarrollar nuevas propuestas que fortalezcan la viabilidad de las jubilaciones. Linnemann llamó a la necesidad de adoptar enfoques más audaces en la reforma estructural, planteando que “esto requiere valentía. Tendremos que demostrarla”.

El debate parlamentario sobre esta reforma se prolongó durante sesenta minutos y evidenció divergencias marcadas en torno al alcance y profundidad de las medidas adoptadas. Según relató el Bundestag, legisladores de diversas tendencias insistieron en la importancia de preparar el sistema para los retos ligados al envejecimiento de la población y la proporción creciente de pensionistas en relación con los trabajadores activos. La aprobación por estrecho margen refleja la complejidad del consenso político sobre este asunto y la diversidad de posturas sobre los caminos posibles para garantizar la sostenibilidad futura de las pensiones públicas.

El texto finalmente adoptado tras el debate establece que, al menos hasta 2031, quienes se retiren podrán contar con un porcentaje mínimo de su salario previo, garantizando así un nivel básico de protección ante eventuales recortes. Además, la extensión de los créditos de crianza para hijos nacidos antes de 1992 constituye una forma de reconocimiento dirigido a las personas, principalmente mujeres, que dedicaron tiempo y esfuerzo a la educación de sus hijos en décadas anteriores, lo que implica ventajas acumulativas para su pensión final.

La reforma, según diferentes portavoces citados por el Bundestag, representa un intento de equilibrar la presión financiera sobre las arcas públicas con la necesidad de asegurar un mínimo de ingresos a las generaciones de jubilados actuales y futuras. El volumen de fondos comprometidos hasta 2039 muestra el desafío fiscal involucrado. De acuerdo con los términos aprobados, una nueva revisión del sistema podría ocurrir en 2031, en función de las condiciones demográficas y económicas del país para ese entonces.