
El impacto del ciclón Ditwah ha dejado no solo una cifra elevada de fallecidos sino una red hospitalaria al límite de su capacidad y centenares de personas sin localizar. El Servicio Nacional de Transfusión de Sangre realizó una convocatoria urgente debido a la falta crítica de sangre en los principales centros médicos, factor que se suma a la sobrecarga de pacientes con heridas y complicaciones derivadas de las inundaciones recientes. En este contexto, la noticia principal es la crisis humanitaria que afecta a más de 830.000 habitantes, con cerca de 150 personas desaparecidas, hospitales colapsados y desplazamientos masivos en Sri Lanka.
De acuerdo con The Daily Mirror, la cantidad de fallecidos por las lluvias intensas y las inundaciones asciende ya a 159, cantidad registrada mientras persiste la emergencia. La saturación hospitalaria llevó a la extensión del estado de emergencia en el sector sanitario hasta el 4 de diciembre, con el fin de priorizar la atención de los casos más graves y preservar insumos médicos, cuya escasez se agrava según avanzan los días. Los hospitales han enfrentado un volumen sin precedentes de personas heridas y enfermas, una situación que, según publicó The Daily Mirror, ha superado la capacidad de respuesta en todo el territorio nacional.
El ciclón Ditwah golpeó de modo especialmente severo a los distritos de Badulla y Kandy, donde cada uno reportó 52 fallecidos confirmados y decenas de habitantes aún no localizados, detalló The Daily Mirror. Ambos distritos concentran un alto número de familias desplazadas y presentan serios problemas de acceso, lo que dificulta tanto la entrega de ayuda como las tareas de localización de desaparecidos. Más de 120.000 personas han sido evacuadas de sus viviendas en distintas zonas del país, señaló The Daily Mirror, mientras el cálculo oficial de afectados supera los 830.000 habitantes. El medio añadió que la suspensión total del principal servicio ferroviario nacional ha empeorado las dificultades, pues limita la llegada de recursos, personal y equipos de emergencia a diversas áreas aisladas.
La movilidad por tierra también encuentra obstáculos a causa de numerosos deslizamientos de tierra, daños estructurales en caminos y puentes, y la persistencia de condiciones meteorológicas adversas. El medio The Daily Mirror reportó que las autoridades advirtieron sobre el peligro de circular por rutas que atraviesan zonas de alto riesgo, recomendando evitar el tránsito innecesario para prevenir más accidentes y posibles víctimas. Estas restricciones en el transporte afectan el flujo usual de ayuda, la evacuación y el acceso de los equipos de rescate a comunidades incomunicadas.
Organismos públicos, voluntarios y personal de emergencias coordinaron operativos de entrega de suministros para garantizar la llegada de alimentos, medicamentos y agua potable a los sectores más necesitados, según consignó The Daily Mirror. Las dificultades en la distribución de estos recursos esenciales permanecen y, sumadas a la falta de agua segura, configuran un escenario donde la asistencia humanitaria debe concentrarse en atender las urgencias inmediatas. La saturación hospitalaria y el suministro insuficiente de insumos intensifican el desafío para los equipos sanitarios y los responsables de la respuesta estatal.
La administración del presidente Anura Kumara Dissanayake promulgó el Estado de Emergencia Pública a través de la Gaceta Oficial, medida destinada a centralizar la gestión de recursos y mejorar la coordinación entre el gobierno, las Fuerzas Armadas y diversas agencias especializadas. The Daily Mirror informó que dicha estrategia busca optimizar el transporte de insumos y reforzar la atención directa en las zonas más afectadas, así como preservar el orden social ante la escalada de la crisis.
El Departamento de Meteorología de Sri Lanka, citado por Adaderana, detalló que persisten riesgos importantes en distintas regiones. Las lluvias de alta intensidad no han cesado y se suman vientos cuya velocidad alcanza hasta 90 kilómetros por hora, además de olas mayores a tres metros de altura, lo que llevó al cierre parcial de puertos y playas, e impuso nuevas restricciones para la navegación. Estas condiciones han impactado de forma directa en la economía local, restringiendo el acceso a mercados, escuelas y centros productivos, mientras que las actividades diarias de miles de personas siguen detenidas por la falta de servicios básicos y la amenaza permanente del clima.
La imposibilidad de reestablecer rápidamente carreteras y sistemas de comunicación complica tanto las labores de rescate como la identificación y seguimiento de los desaparecidos, publicó The Daily Mirror. Los equipos interinstitucionales enfrentan el reto de ofrecer alternativas temporales en refugios y contención sanitaria, destinando mayores esfuerzos a quienes perdieron sus viviendas o vieron dañadas infraestructuras fundamentales. Las acciones de reconstrucción avanzan con lentitud, pues las condiciones meteorológicas impiden una programación efectiva y sostenida de los trabajos, recopilaron medios locales según datos de The Daily Mirror y Adaderana.
Ante la extensión del temporal, las autoridades han insistido en la necesidad de mantener una vigilancia activa, recomendando evitar áreas propensas a desbordes, deslizamientos y otros fenómenos peligrosos. La adaptación de los servicios públicos, la provisión constante de insumos básicos y la restauración de infraestructuras críticas se han constituido en los pilares principales de la estrategia nacional, destacó The Daily Mirror. Las advertencias sobre nuevas olas de mal tiempo permanecen vigentes, mientras la respuesta estatal busca reforzar la protección y la asistencia a las comunidades más expuestas.