Srinagar (India), 5 may (EFE).- La recuperación del cadáver de un joven de 23 años en un río de Cachemira, que presuntamente había sido detenido e interrogado por el Ejército indio, agravó la creciente tensión en esta región en disputa entre la India y Pakistán, en medio de la conmoción por el atentado contra turistas -en su mayoría indios- que dejó 26 muertos.
La víctima fue hallada muerta en un arroyo ayer, varios días después de que, según su familia, fuera sacada de su casa por miembros de las fuerzas de seguridad y no regresara.
Las autoridades indias, no obstante, contradicen la versión de la familia, y sostienen que el joven estaba ayudándolas a encontrar un escondite insurgente cuando intentó huir y se lanzó al río.
"Fue al escondite bajo estrecha supervisión. Posteriormente, saltó al Veshaw Nalla (río)", indicó la Policía en un comunicado.
La víctima había sido detenida acusada de proporcionar comida y refugio a los responsables del ataque en la Cachemira india, que tuvo lugar el pasado 22 de abril en una turística pradera en la zona de Pahalgam, según la Policía.
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El incidente, que ha generado una fuerte reacción en el distrito de Kulgam, en el sur de Cachemira, ha sido señalado por la familia de la víctima como un asesinato bajo custodia a manos del Ejército indio.
La ministra de Salud y Educación, Sakina Itoo, visitó a la familia el domingo y exigió una investigación judicial. "Se ha creado una atmósfera de miedo", dijo a los medios. "Debe haber una investigación transparente".
La ex jefa de gobierno de Jammu y Cachemira, Mehbooba Mufti, también expresó su preocupación, acusando a las autoridades de fomentar un clima de miedo y represión. "Otro cuerpo ha sido recuperado de un río en Kulgam, lo que genera serias acusaciones de juego sucio", publicó en su perfil de X.
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Mehbooba también advirtió que el reciente ataque en Pahalgam parece ser un esfuerzo calculado para desestabilizar la región, interrumpir el turismo e incitar al enfrentamiento comunitario.
"Si un solo acto de violencia puede sacudir todo el sistema, provocando arrestos arbitrarios, demoliciones de hogares y el señalamiento de civiles inocentes, entonces los perpetradores ya han logrado su objetivo", añadió.
Con el deterioro de la situación de seguridad, Cachemira vuelve a estar al borde del abismo. La comunidad internacional aún no ha intervenido de forma decisiva, pero se espera que aumenten los llamados a la moderación y la rendición de cuentas ante el incremento de víctimas y disturbios.
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La India y Pakistán mantienen una histórica disputa por la soberanía de Cachemira desde su independencia del Imperio británico en 1947, que ha incluido varias guerras y enfrentamientos menores.
Nueva Delhi acusa al país vecino de patrocinar una revuelta armada que sume a la región desde 1990.
Mientras esta disputa se mantiene, el costo humano sigue en aumento, lo que añade nueva urgencia a las demandas de desescalada, transparencia y una renovación del diálogo diplomático. EFE
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