Naciones Unidas, 30 sep (EFE).- La ONU señaló este lunes que el grupo rebelde congoleño Movimiento 23 de Marzo (M23) genera unos 300.000 dólares al mes de ingresos mediante el control de la producción en la región minera de coltán de Rubaya, en Kivu del Norte (República Democrática del Congo).
La representante especial del Secretario General de la ONU en la RDC, Bintou Keita, aseguró este lunes ante el Consejo de Seguridad que la consolidación del control administrativo del M23 sobre los territorios de Masisi y Rutshuru en Kivu del Norte, ha permitido al grupo "establecer un control total sobre la producción del coltán".
Según Keita, el grupo armado -un movimiento liderado por tutsis y supuestamente apoyado por Ruanda- ha aplicado un impuesto en la zona minera de Rubaya por el cual se embolsa unos 300.000 dólares mensualmente.
Se estima que el comercio en Rubaya suministra más del 15 % de la producción mundial de tántalo, un metal que se usa para la fabricación de teléfonos móviles y ordenadores.
"Esto es muy preocupante y debe detenerse. El blanqueo delictivo de los recursos naturales de la RDC que salen del país está fortaleciendo a los grupos armados, manteniendo la explotación de las poblaciones civiles, algunas de ellas reducidas a la esclavitud de facto, y socavando los esfuerzos de pacificación", expresó.
La diplomática destacó que "a menos que se impongan sanciones internacionales a quienes se benefician de este comercio criminal, la paz seguirá siendo esquiva y los civiles continuarán sufriendo".
Keita también pidió mejorar la gobernanza de la explotación de los recursos naturales "aumentando la transparencia y la trazabilidad de la producción de minerales", algo "primordial" para avanzar en la estabilización del este de la República Democrática del Congo.
La actividad armada del M23, involucrado en un conflicto armado con el Gobierno del Congo, se reactivó en 2022 después de años de relativa calma y, desde entonces, el grupo ha avanzado por varios frentes hasta situarse a unos veinte kilómetros de Goma, que ya ocupó durante diez días en 2012.
Keita recordó hoy que desde principios de año, 2,4 millones de personas han sido desplazadas por el conflicto, de las cuales muchas se refugian en lugares superpoblados donde corren el riesgo de sufrir enfermedades como el cólera o el sarampión.
"Todas las medidas para salvaguardar un entorno pacífico y consultivo son cruciales para crear un entorno propicio a la para la realización de reformas clave", expresó. EFE
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