
El Papa Francisco se ha despedido este miércoles de Timor Oriental para dirigirse a Singapur tras reunirse con unos 3.000 jóvenes en el Centro de Convenciones de Dili, donde les ha instado a "soñar a lo grande" y a continuar el legado de la generación anterior, a la que considera como la fundadora del país. "Las generaciones anteriores se han sacrificado para consolidar el país y ahora corresponde a esta nueva generación continuar la obra. Son los herederos de quienes los precedieron en la fundación de esta nación. Así que no pierdan su memoria", ha señalado el Pontífice, según el portal de noticias del Vaticano. Tras ello, ha hablado sobre el concepto de libertad, explicando que "ser libre" no equivale a "hacer lo que uno quiere, sino actuar con responsabilidad", y ha hablado sobre los peligros de las drogas, a las que ha calificado como "vendedores de felicidad" que dura "media hora". "Ser libres no significa hacer lo que queremos. Un joven que no es capaz de gobernarse a sí mismo, que no es capaces de vivir el 'ukun rasik-an' --dicho en la lengua tetum de Timor Oriental que significa 'cada uno es capaz de gobernarse a sí mismo'-- , es un chico dependiente, es un esclavo. Ser esclavo de su propio deseo, creerse omnipotente, arrogante", ha agregado. En ese sentido, ha expresado que los jóvenes deben amar "la simplicidad", "trabajar" y tener "responsabilidades", además de amar la "la compañía de los hermanos, de las hermanas" y a la "patria". De igual forma ha resaltado la importancia de respetar a los niños y a los ancianos, a los que considera como el "tesoro" de la sociedad. Por último, ha pedido a los jóvenes que aprendan a respetar las diferencias y a rechazar el odio mediante el ejemplo de Jesucristo, que es el de "el perdón y la reconciliación".
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