Los 400 años de Tainan: de colonia europea a bastión de la “identidad taiwanesa”

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Tainan (Taiwán), 11 feb (EFE).- La llegada de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales marcó el primer capítulo de la historia de Tainan, la ciudad más antigua de Taiwán, que este año celebra su 400 aniversario como uno de los epicentros de la “identidad taiwanesa”.

Ubicada en el suroeste de la isla de Formosa, esta localidad de casi dos millones de habitantes cuenta con un vasto historial de “resistencia” a la ocupación exterior, lo que ha forjado un carácter propio entre su población, afirma a EFE su vicealcalde, Yeh Tse-shan.

“El 80 % de la gente que vive en Tainan conserva sangre indígena y este espíritu de resistencia a las fuerzas invasoras es parte de nuestro ADN”, subraya con orgullo.

Los holandeses desembarcaron en Tainan un poco de casualidad. Expulsados de las Islas Pescadores por el Gobierno chino, vagaron durante dos meses por los alrededores de Formosa, moviéndose de un lugar a otro, hasta que dieron con una interesante zona costera, rodeada de poblados indígenas y fácil de defender desde el punto de vista militar.

“Al principio, los holandeses no tenían intención de colonizar la isla entera. Solo querían encontrar un lugar desde el que comerciar con China o Japón”, afirma a EFE Huang En-yu, profesor asociado de la Universidad Nacional Cheng Kung.

Con el paso de los años, ese puesto comercial fue creciendo en tamaño hasta configurar lo que posteriormente se convertiría en Tainan, ciudad que fue capital de Taiwán durante el mandato de Koxinga (1662-1683) y gran parte de la dinastía Qing (1683-1895).

Además de impulsar la cacería de ciervos y desarrollar el cultivo de azúcar y arroz, los holandeses incentivaron la migración masiva de chinos de etnia Han para emplearlos como mano de obra; un trasvase de población continuado por Koxinga, cuyos correligionarios trajeron consigo una de las principales señas de identidad de Tainan: la religión.

“Los 25.000 soldados (de Koxinga) vinieron con sus dioses, a los que solían glorificar en sus lugares natales en China. Por eso Tainan es hoy la capital de la religión y de los templos”, subraya el vicealcalde de la ciudad.

Durante la época de dominación japonesa (1895-1945), Tainan perdió su importancia estratégica: los recursos económicos pasaron a concentrarse en el norte de la isla, especialmente en Taipéi, y la antigua capital quedó relegada a un segundo plano.

La postergación de Tainan prosiguió con Chiang Kai-shek, quien mantuvo cuatro décadas de régimen autoritario en la isla: en muchos casos, los intentos de oposición, como el ‘incidente 228’, en el que murieron varios miles de personas, estuvieron protagonizados por habitantes de Tainan.

Esa mezcla de resistencia popular, historia rica en matices y “amor” por la tierra propia originó, ya en democracia, una explosión de la identidad taiwanesa en la ciudad, algo que se ha traducido en un fiel apoyo al Partido Democrático Progresista (PDP).

Esta fuerza soberanista, liderada por el presidente electo y actual vicepresidente de Taiwán, William Lai, no ha parado de cosechar triunfos electorales en Tainan: desde el 2000, el PDP siempre ha sido el partido más votado en este municipio, con un apoyo promedio del 58,1 % en las elecciones presidenciales, más que en ninguna otra jurisdicción.

En opinión de Yeh Tse-shan, el éxito del PDP en Tainan se debe a tres factores: su condición de partido 100 % taiwanés, su apuesta por la descentralización política y económica y su énfasis en las políticas sociales, algo que en la zona sur de la isla, en donde hay una fuerte presencia de población obrera y campesina, es muy valorado.

“Quizás una forma de explicarlo es que los taiwaneses del sur tienen una identidad local más fuerte. Eso no significa que a la gente del norte le dé igual su soberanía, pero a la hora de votar no consideran que sea el asunto más importante”, apunta el vicealcalde de Tainan.

Pese a los abusos perpetrados durante la época colonial, los 400 años de Tainan constituyen un motivo de celebración para la ciudad, que está aprovechando la efeméride para llevar a cabo múltiples actividades y contrarrestar, de paso, la “tergiversación histórica de China”, que considera a Taiwán como una provincia rebelde.

“Podemos usar diferentes períodos coloniales -en referencia al holandés, al español en el norte de Formosa (1626-1642) o al japonés- para equilibrar con el chino”, sentencia Huang En-yu, sobre una ciudad -y una isla- que no ha tenido un "único poder permanente" en sus cuatro siglos de historia.

Javier Castro Bugarín