Sídney (Australia), 10 ene (EFE).- El Gobierno de Papúa Nueva Guinea ha llamado al Ejército a restaurar el orden en la capital, Port Moresby, donde cientos de personas protestan entre episodios de violencia tras la subida impositiva aplicada en los salarios de los funcionarios supuestamente por un error técnico.
Algunas tiendas y negocios han sido incendiados y saqueados en Port Moresby, a medida que una protesta que comenzó de forma pacífica se tornara en violenta, según publica este miércoles la cadena australiana ABC.
El primer ministro del país, James Marape, ha afirmado que el Gobierno ha autorizado al personal de Defensa para que "asista a la Policía en la restauración del orden en la ciudad".
No obstante, decenas de policías, junto a oficiales del Ejército y los servicios penitenciarios, se sumaron también a las protestas y entraron este miércoles en las instalaciones del Parlamento de Port Moresby para manifestar el rechazo al derivado recorte de sus salarios por una subida impositiva.
Conforme a un vídeo colgado por el medio local Post-Courier, los manifestantes llegaron con sus vehículos hasta casi las puertas del recinto, para después entrar en el edificio del Legislativo sin aparente muestra de violencia, aunque algunos comercios cercanos cerraron sus puertas por miedos a se produjeran saqueos.
Un vídeo publicado por ABC muestra por su parte una gran humareda negra en lo que parece ser una zona industrial, así como docenas de personas protestando en las calles e irrumpiendo en un centro comercial, mientras en principio se habrían producido tiroteos en la urbe, añade el citado medio.
Los manifestantes protestan a raíz de una subida tributaria en sus salarios de entre 100 y 300 kinas (26-80 dólares estadounidenses o 24-71 euros), según la cadena papú NBC.
Sin embargo, el Gobierno aseguró que esas deducciones en sus salarios se debían a un problema técnico y Marape afirmó que su Ejecutivo no ha decretado una subida de los impuestos a la renta, por lo que ha ordenado rectificar el error y restituir en su totalidad el dinero deducido, agregó Post Courier.
Papúa Nueva Guinea, una nación rica en recursos que tiene a una gran parte de sus doce millones de habitantes en extrema pobreza, está aislada por los problemas de comunicaciones, especialmente en áreas remotas en donde falta la seguridad, así como los servicios básicos de salud y educación.
Independizada de Australia en 1975, este país -cuyo Gobierno firmó en diciembre pasado un acuerdo de seguridad con Camberra que incluye ayudas financieras para modernizar sus fuerzas policiales- también tiene una larga historia de intrigas políticas, corrupción y conflictos internos. EFE
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