La Verja de Gibraltar, una herida abierta cuarenta años después

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Isabel Laguna

La Línea de La Concepción (España), 13 dic. Hace 40 años, el 15 de diciembre de 1982, la verja de Gibraltar volvió a abrirse después de trece años, tristes y crueles, en los que se convirtió en un muro absurdo que separó a familias, amigos y vecinos, y creó una herida que aún supura.

A medianoche de aquel 14 de diciembre cientos de vecinos de Gibraltar, colonia británica en el sur de España, y la localidad fronteriza de La Línea de la Concepción acudieron a la Verja, considerada la frontera más pequeña del mundo, para ser testigos de su apertura, sólo para peatones.

UNA ESCALADA DE RESTRICCIONES

"Desde la llegada de la democracia, la Verja se abría de vez en cuando. Recuerdo un incendio en el que vinieron a La Línea bomberos de Gibraltar, el paso de coches fúnebres o de algún enfermo", rememora, en declaraciones a EFE, Juan Carmona, que como alcalde linense aquellos años estaba implicado en el proceso para pedir una autorización especial.

Carmona vivió en primera línea cómo el primer Consejo de Ministros del primer gobierno del socialista Felipe González aprobó la apertura a los peatones de una frontera que el dictador Francisco Franco ordenó cerrar el 8 de junio de 1969, días después de que Reino Unido dotara de un estatuto de autonomía a la colonia, tras haber votado en referéndum continuar su relación con Londres.

Las restricciones habían ido escalando desde años antes. El cierre definitivo fue "un disparate que hizo Franco", pensando que "Gibraltar caería como una fruta madura con medidas de aislamiento", explica el que fue alcalde de La Línea.

FAMILIAS SEPARADAS

Francisco Oliva, periodista del Gibraltar Chronicle, tenía 7 años cuando la Verja cerró y lo recuerda como un episodio "traumático".

"El caso de mi familia es el de muchísimas. Por falta de espacio y vivienda, muchos gibraltareños residían en La Línea o iban allí a pasar su tiempo libre. Se echaban novias, se casaban y vivían allí. Mi padre era de Gibraltar, mi madre de La Línea", cuenta a EFE.

Aquel diciembre, "en un tiempo bastante corto", cientos de familias tuvieron que dejar sus casas y todo en las localidades próximas a Gibraltar y volver a la colonia británica antes de que cerrase la Verja.

Desde ese momento, la familia de Francisco Oliva, como tantas otras, sólo podía comunicarse quedando en la Verja, y hablando casi a gritos "para salvar los cien metros de distancia que había entre los dos lados del paso". "Era como un muro de Berlín en el sur de Europa", explica el periodista.

"Yo de niño le preguntaba a mi padre que por qué no saltábamos la Verja", cuenta Oliva. Alguno se lanzó a ello para acudir al entierro de su padre en La Línea, y llegó, pero detenido.

La opción de viajar esos pocos kilómetros de separación suponía "un viaje intercontinental", coger un ferry desde Gibraltar a Marruecos y, desde allí otro a Algeciras.

La apertura, que se retrasó por la guerra de Las Malvinas, fue un día "muy emocionante, una alegría tremenda".

Oliva, autor de "Carta de amor de un gibraltareño a La Línea de La Concepción", un libro de memorias de aquella época, asegura que aquel aislamiento ha dejado secuelas que "vivimos hasta hoy".

LAS NUEVAS GENERACIONES YA NO HABLAN ESPAÑOL

El resultado es que en esos trece años "Gibraltar se echó en brazos de Reino Unido, que se convirtió en su protector". "Fue una torpeza del gobierno español", opina el periodista, quien cuenta cómo desde entonces la cultura y el idioma español quedaron relegadas en la colonia. "Las nuevas generaciones ya no hablan español", asegura.

Juan Carmona recuerda cómo durante aquel cierre La Línea perdió la mitad de su población. Unas cinco mil familias se marcharon, muchas de ellas a Londres.

"En La Línea se pensaba que con la apertura a los peatones y a los coches iba a haber un renacimiento económico, no fue así. La reunión de las familias, la normalización de sus contactos, ha sido muy importante, pero ha quedado un resentimiento", asegura a EFE María Jesús Corrales.

Es autora de "Las expulsadas", donde novela la vida de una de las mujeres de La Línea que perdió su trabajo en Gibraltar antes del cierre. EFE

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