(Actualiza con reacción del Banco de Portugal)
Lisboa, 12 jul. Una auditoría del Tribunal de Cuentas (TdC) portugués sobre la financiación pública del Novo Banco concluyó que la gestión de la entidad no salvaguardó el interés público y dejó críticas a la actuación del Estado portugués y del Banco de Portugal.
El documento, encargado por el Parlamento y cuyas conclusiones fueron difundidas hoy, analiza la financiación pública del Novo Banco, heredero del quebrado Banco Espírito Santo (BES) y cuyo 75 % fue vendido al fondo Lone Star en 2017.
Ese acuerdo incluía un "mecanismo de capitalización contingente" para hacer frente a las pérdidas por los activos problemáticos heredados del BES, por el cual ha recibido unos 3.400 millones de euros desde entonces.
El TdC concluye que la gestión del Novo Banco, liderada por António Ramalho -que deja el cargo en agosto-, "no salvaguardó el interés público, porque no minimizó el recurso" a esa financiación.
El uso del mecanismo revela la "incapacidad" de la entidad, o "que no tenía el propósito", de generar con su actividad niveles de capital adecuados a la cobertura de sus riesgos.
En concreto, recuerda que el banco vendió carteras de activos en 2018 y 2019 con descuentos significativos y defiende que no se ha demostrado que esa estrategia "fuese eficaz y eficiente" para minimizar las pérdidas y maximizar el valor de los activos.
A la hora de revender los activos inmobiliarios incluidos en dos de esas carteras, los compradores obtuvieron plusvalías iguales o superiores al 60 %.
Además, señala que se identificaron riesgos de conflictos de intereses en algunas de las operaciones y prácticas que la gestión del banco podría haber evitado y que sobrecargaron la financiación pública.
El Tribunal también deja críticas para el Estado y el Banco de Portugal.
Cuando el Novo Banco fue vendido a Lone Star, "la evaluación y la valoración de los activos registrados en el balance no eran adecuados y exigían la constitución de provisiones para potenciales pérdidas".
Ni el Estado ni el Banco de Portugal "salvaguardaron la minimización del recurso al apoyo financiero público, para asegurar un control público eficaz", recoge la auditoría.
El TdC alerta además de que las ayudas al banco pueden continuar más allá de 2021, porque "no alcanzó los niveles de rentabilidad" que se establecieron.
Y recuerda que, una vez agotado el mecanismo de capitalización contingente -que puede llegar a los 3.900 millones-, existe otro con 1.600 millones que se puede utilizar si el banco no tiene condiciones de subsistir.
"Los impactos adversos de la pandemia y el conflicto militar en Ucrania tienen a agravar" los riesgos de necesitar más capital, avisa.
Tras conocerse el informe del TdC, el Banco de Portugal defendió en un comunicado que salvaguardó el interés público al asegurar la continuidad de los servicios financieros, cumplir con los compromisos adquiridos con la Comisión Europea y proteger al erario público al "alejar" los escenarios de liquidación de la entidad.
Novo Banco nació en agosto de 2014 tras la quiebra del BES y fue recapitalizado entonces con 4.900 millones.
Tras años de pérdidas millonarias, la entidad registró su primer ejercicio con beneficios en 2021, cuando ganó 184,5 millones de euros. EFE
pfm/fpa
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