Los piratas del Golfo de Guinea atacan cada vez más lejos de las costas, un desafío para la compleja cooperación entre los países de este litoral que preocupa a los socios internacionales de esta zona estratégica.
"El análisis de la piratería en el Golfo de Guinea muestra ataques a más de 100 millas náuticas (185 kilómetros) de la costa a partir del año 2020", dijo a AFP el contralmirante Oumar Wade, Jefe de Estado Mayor de la Marina senegalesa, al margen del Foro Internacional de Dakar sobre la Paz y la Seguridad en África.
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"Los Estados y las armadas han tomado medidas para limitar los ataques cerca de la costa", confirma Pascaline Odoubourou, fundadora y redactora jefe de MaritimAfrica, un sitio web dedicado a los asuntos marítimos en África. "Esto está empujando a los piratas a cambiar sus modos de ataque" en este epicentro mundial de la actividad delictiva marítima.
Cerca del 99% de los marineros secuestrados por piratas en 2020 trabajaba en el Golfo de Guinea, según un informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDC) y del instituto de investigación Stable Seas, publicado el martes.
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Las aguas de este golfo, que bordea a una veintena de países y se extiende desde Senegal hasta Angola, son ricas en hidrocarburos y recursos pesqueros. Y desde hace poco, la movilización internacional frente a los piratas ha aumentado.
El "aumento de poder de las armadas de África Occidental es un factor que sin duda influye en las estrategias de los grupos piratas. Sin embargo, no es el único factor que explica la lejanía de los ataques, que también se adaptan al comportamiento de los buques comerciales que intentan evitar las zonas de riesgo", añade el almirante Wade.
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La piratería "se lleva a cabo cada vez más lejos, con un modus operandi que se uniformiza. Los piratas tratan de subir a bordo para secuestrar al mayor número posible de marineros antes de irse", añade la Armada francesa, que, con la operación Corymbe, es una de las pocas marinas no africanas que tiene una presencia casi permanente en la zona.
Y es que, cuanto más se alejan de la costa, más probable es que los piratas se encuentren con buques de guerra extranjeros, como los que murieron o fueron capturados en el incidente de noviembre con una fragata danesa frente a Nigeria, creando un embrollo legal en torno a los cautivos.
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- Creciente malestar de los Africanos -
El manejo de la seguridad marítima en el Golfo de Guinea es extremadamente complejo, con múltiples estructuras que cohabitan, pero sin articularse del todo.
Algunas fueron creadas por los países africanos (como la Arquitectura de Yaundé, que sienta las bases de una estrategia regional común) y otras por los europeos (como la presencia marítima coordinadada, PMC, para poder mantener los barcos en la zona). Pero, también existen estructuras que tratan de reunir a todo el mundo, como la plataforma de intercambio de información marítima Yaris.
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Pero esto complica la toma de decisiones.
"Los países africanos se sienten cada vez más incómodos con lo que perciben como una relegación o marginación de las instituciones africanas", afirma Tim Walker, investigador del instituto sudafricano ISS.
La PMC "conlleva riesgos operativos, jurídicos e incluso políticos que deben tenerse en cuenta al definir un marco de cooperación entre las armadas europeas y africanas (...). Los pasos dados hasta ahora, con algunas excepciones, no muestran todavía una fuerte dinámica para establecer esta necesaria cooperación", dijo el Almirante Wade. Aunque admite que "la cooperación europea es un pilar central" de la seguridad marítima.
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Los países del Golfo de Guinea "están bastante descontentos de los resultados de la iniciativa PMC", confirmó Dirk Siebels, analista de Risk Intelligence, basado en Dinamarca.
"La acción internacional en la región está mal calibrada. Se centra demasiado en la piratería y a menudo se basa en las operaciones contra los piratas somalíes. Pero el Golfo de Guinea es completamente diferente", añadió.
"Somalia era un estado fallido y era una zona de tránsito de barcos. En el Golfo es muy distinto, los barcos llegan a los puertos", destacó la armada francesa, que pide una cooperación estrecha con los ejércitos locales.
Aún queda mucho trabajo por hacer para satisfacer a todos y mejorar la eficacia de las operaciones.
"Los actores internacionales (...) deben demostrar ahora a los Estados costeros que tienen en cuenta sus preocupaciones", advierte Tim Walker.
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