Alberto Ginés entra en la historia con el primer oro olímpico en escalada

El español Alberto Ginés López se convirtió este jueves en el primer campeón olímpico de escalada de la historia, al triunfar con gran suspense en un combinado de tres pruebas, en el debut de esta disciplina, en los Juegos de Tokio.

Sin título internacional y rompiendo los pronósticos, el escalador de 18 años se impuso al estadounidense Nathaniel Coleman, de 24 años, y al austriaco Jakob Schubert, de 30

"Todavía estoy intentando asimilarlo. Cuando lo he visto en la pantalla he dicho 'ahora tiene que cambiar algo'. Estoy en una nube. A ver si veo a mi entrenador, sin él no puedo celebrarlo bien. Estoy muy contento y con ganas de volver a casa y ver a mi familia", dijo Ginés.

El español aprovechó un torneo olímpico obligado a ofrecer solo un título en categoría masculina y femenina, por lo que reunía tres pruebas tan diferentes que ninguno de los competidores había practicado las tres al más alto nivel.

El francés Mickael Mawen, que había finalizado la clasificación en cabeza el martes, fue quinto. Tercero en velocidad, fue segundo en bloque, su especialidad, pero terminó último en dificultad, en una velada 'loca' en el que la jerarquía cambió hasta el último segundo.

"Hasta el final lo único que hicimos fue cambiar de silla", dijo Mawen, que hubiera apostado para la victoria final por el campeón del mundo japonés Tomoa Narasaki, que fue cuarto y que partía como el más polivante de los competidores.

La leyenda checa Adam Ondra buscó la segunda plaza hasta los últimos segundos, pero finalizó sexto.

Especialista en la dificultad, Alberto Ginés sorprendió a todo el mundo construyendo su victoria en la prueba de velocidad (6.42 segundos), un esprint vertical en un muro de 15 metros, bien ayudado por varias circunstancias.

- 'Me comía la cabeza' -

Normalmente más rápido, su primer adversario Colin Duffy fue sancionado por una salida errónea.

Después se encontró con Ondra, 18º en la clasificación y que había entrado por la baja de Bassa Mawen, mejor velocista -el martes estableció el récord olímpico en 5 segundos y 42 centésimas- pero fue baja por una grave lesión en el brazo, antes de que el japonés Tomoa Narasaki se resbalara en su duelo final.

El escalador de Extremadura luego fue último en bloque, que proponía a los siete competidores tres vías selectivas, y cuarto en dificultad, su gran especialidad.

Pero el modo de calcular la victoria final, que recompensa las victorias más allá que los resultados intermedios, le permitió colgarse el oro.

"He terminado la cuerda, estaba primero y dije, ahora cambiará algo... Me comía la cabeza haciendo números, si este queda segundo... Al final se ha quedado así y he quedado primero", explicó sonriente.

"El trabajo bien hecho en los últimos años, todo suma y todo cuenta, espero tener una larga trayectoria y ampliar mi palmarés en más Juegos", añadió, dedicando el triunfo a su entrenador y a su familia.

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