Escasos resultados de la estrategia en Francia en la lucha contra la droga

Guardar

Seis meses y más de 40.000 multas después, el cambio de estrategia en la lucha contra la droga en Francia permitió agilizar trámites de la policía pero no tuvo apenas impacto en los hábitos de los consumidores.

La nueva estrategia lanzada en septiembre por el gobierno francés se centra en perseguir a los fumadores de cannabis al castigar su consumo con una multa de 200 euros (240 dólares) y la inscripción en el  registro de antecedentes penales.

El ministro francés del Interior, Gérald Darmanin, hizo de estas multas el símbolo de la lucha contra las drogas, en un país que es el campeón de Europa de consumo de cannabis, a pesar de tener una de las legislaciones más represivas del continente.

En total, hasta el 24 de febrero, se han impuesto 43.500 multas por fumar cannabis, explicó a la AFP el fiscal de Rennes (oeste) Philippe Astruc, que tutela el centro nacional de tratamiento de infracciones.

Con esta estrategia se quiere desarrollar una "política penal (...) que 'responsabilice' a los consumidores, para debilitar la demanda", explicó este magistrado.

Según un informe publicado en junio de 2019 por el Observatorio francés de drogas y toxicomanía, el 45% de los adultos franceses entre 18 y 64 años han consumido cannabis. 1,5 millones de personas lo fuman habitualmente, 900.000 de ellos a diario. El 7,2% de los franceses de 17 años fuman a menudo.

De septiembre a finales de enero, las infracciones por uso de estupefacientes aumentaron un 19,5% con respecto al mismo periodo del año pasado, según los cálculos realizados por la AFP con los datos del ministerio del Interior.

El aumento de las sanciones no asusta a Marc (nombre modificado, ndlr.). Este camarero de la región de París actualmente desempleado fue multado dos veces en septiembre cuando salía de un "horno" (como se denominan a los lugares donde se vende droga) en Saint Ouen (noroeste de París).

"A nadie le gusta pagar 400 euros (480 dólares), de todas formas no tengo dinero para abonarlos", afirma este joven de 26 años. La multa aumentó a 900 euros (1.084 dólares) tras correr el  plazo de pago.

"No va a cambiar mi consumo", confiesa este usuario que afirma "liarse entre cinco y ocho porros al día". Aunque ahora fuma menos en la calle y ya no va a los puntos de venta habituales sino al domicilio de un traficante.

- "Ganar tiempo" -

Para los responsables del cumplimiento de esta nueva estrategia, su eficacia es discutida.

Por parte de los tribunales, las multas "no cambian nada en el flujo y la carga de trabajo porque ya existía un proceso rápido para los consumidores de estupefacientes", explican desde la corte de Bobigny (noreste de París).

Los policías interrogados por la AFP consideran, al contrario, "ganar tiempo" ya que les evita horas de procedimiento que apenas dan resultados.

"200 euros es más concreto que una advertencia legal", afirma un policía. El tiempo que ahorran les permite concentrarse "en investigar y desmantelar" las redes de tráfico, afirma otro policía.

Sin embargo, Yann Bastière, delegado nacional del sindicato policial Unité SGP Police, pone en duda su eficacia. "Muchos ya saben que para librarse de la multa basta con no llevar consigo su documento de identidad".

rfo-fan/grp/meb/zm