Las "4 horas más horribles de la vida" de Zarie Sibony en el juicio de los atentados de 2015 en Francia

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"Fueron las cuatro horas más horribles de mi vida". Zarie Sibony relatará este martes en el juicio de los atentados de 2015 en Francia la toma de rehenes en el supermercado kosher parisino donde era cajera.

La mujer, de 28 años, casi no viene al juicio. En Israel, donde vive ahora, tuvo que esperar los resultados de una prueba de covid y perdió un primer vuelo a París, contó en una entrevista con la AFP la semana pasada.

Zarie Sibony es una de las pocas sobrevivientes judías que testificará en el juicio de los atentados de enero de 2015.

Es un "paso muy importante" para la joven, que quiere "representar la voz" de François-Michel Saada, Philippe Braham, Yohan Cohen y Yoav Hattab, las cuatro víctimas mortales del yihadista Amédy Coulibaly.

Ese viernes 9 de enero estuvo "encerrada con un loco durante cuatro horas y cuatro minutos" y tras ese día tuvo en mente durante mucho tiempo "los sonidos de las detonaciones, las imágenes de los cuerpos, el olor a pólvora y a sangre coagulada".

Ahora dice que está "mucho mejor".

Describe sin pelos en la lengua lo que sucedió esa tarde de horror, en el supermercado en el que había estado trabajando en "un ambiente agradable" durante varios meses.

Hacia la 1H15, "un primer disparo, gente corriendo". "Otro disparo", un cliente cae al suelo. Tumbada bajo su caja registradora, recuerda su primer cara a cara con el yihadista, que llevaba una "Kalashnikov en cada mano", y lo primero que le dijo: "¡Ah, todavía no estás muerta!"

- "Todavía no entiendo cómo" -

Amédy Coulibaly abrió fuego, pero la bala le rozó. "Todavía no entiendo cómo", dice.

Zarie Sibony describe al yihadista como un hombre "muy musculoso", que "sabía cómo usar sus armas" con una impactante "despreocupación".

"Le pregunté, '¿quiere el dinero de las cajas registradoras? Se rió. "Realmente pensaste que vine aquí por dinero", recuerda.

"Me explicó que él y los hermanos (Said y Chérif, ndlr.) Kouachi formaban parte del mismo equipo, que se habían dividido en dos, ellos eran responsables de Charlie Hebdo (un semanario satírico atacado dos días antes, ndlr.), él de la policía y de nosotros. Entendí que estábamos en su mira porque éramos judíos y franceses".

"También dijo: 'he venido a vengar al profeta Mahoma y he venido a morir como un mártir'".

Entre la veintena de rehenes presentes, esta cajera fue casi la única persona con la que el yihadista, de 32 años, habló. Bajo amenaza, le pidió varias veces que bajara al sótano a buscar a los clientes que se habían refugiado allí, que bloqueara la salida de emergencia y bajara las persianas de la tienda.

- "Me sentí culpable" -

Zarie Sibony, de largo cabello negro y sonrisa triste, no logra reprimir sus lágrimas cuando evoca los gemidos y las tres horas de agonía de su colega Yohan, herido.

El secuestrador nos preguntó: "¿Quieren que lo mate? Porque sus ruidos me molestan". "Dijimos: 'No, no, déjelo en paz'. Después me sentí culpable, tal vez deberíamos haber puesto fin a su sufrimiento".

Recuerda también el final de la toma de rehenes. El asalto de la policía, los "disparos" en todas direcciones, los "rehenes tirados en el suelo" y finalmente la persiana que sube, ¡pero tan lentamente!

Ahora su vida está en Israel, donde trabaja como puericultora y acaba de obtener un diploma de enfermera, del que dice estar "muy orgullosa".

Antes del ataque ya había pensado en mudarse a Israel. Recuerda que en el suburbio parisino en el que vivía solía sufrir insultos o la escupían por ser judía.

Pero dio el gran paso hace un año. "Nunca me he sentido tan segura como allá". "Me entienden mejor, como alguien que también ha sobrevivido a un acto terrorista".

La joven, que dará este martes su testimonio ante una corte especial en París, se siente nerviosa. ¿Verá a las familias de las víctimas? "Me siento tan culpable por haber estado allí cuatro horas y haber salido ilesa" cuando otros murieron en los primeros dos minutos.

En sus momentos de angustia también le pasa por la cabeza "la idea de que pueda volver a suceder". "Y que esta vez no saldré viva".

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