MIAMI (AP) — Con los estadounidenses en casa durante el verano por el coronavirus, los países al sur de Estados Unidos se preparan para una evaluación de daños por el esperado descenso del turismo.
El Banco Interamericano de Desarrollo publicó el miércoles un informe que calcula que algunas de las economías que dependen más del turismo en Latinoamérica y el Caribe podrían registrar una contracción económica de hasta el 19% como resultado de la menor cantidad de cruceros, viajes de negocios y estudiantes mochileros que viajan a la región.
Los destinos caribeños de Aruba, Antigua y Barbuda, Bahamas, Santa Lucía y Dominica, están entre los 10 países más dependientes del turismo en el mundo. Incluso las economías más grandes y diversificadas dependen del turismo para la generación de trabajos y divisas. Por ejemplo, el turismo representó aproximadamente un 16% de la producción económica de México entre 2014 y 2018, según el BID.
El impacto económico esperado no tiene precedentes. Mientras la llegada de turistas a la región se contrajo hasta 4% durante la pasada crisis financiera global, la prácticamente suspensión total de vuelos aéreos y actividad de cruceros desde marzo por la pandemia podría causar caídas de entre 40% y 70%, según el informe.
“El impacto del COVID-19 en el turismo en Latinoamérica y el Caribe representa un hecho sin precedentes”, concluyen los autores del informe. “Las intervenciones de los gobiernos para apoyar al sector y a los ciudadanos no deben, de la misma forma, tener paralelo”.
Últimas Noticias
Reafirman el compromiso de Iberoamérica con multilateralismo y las agendas medioambientales globales con una declaración
En Málaga, ministros ratificaron una hoja de ruta regional que impulsará acciones frente a la crisis climática, priorizando cambio climático, protección de ecosistemas, gestión hídrica, economía circular y cooperación para enfrentar desafíos ambientales hasta 2030

La Asamblea General de la ONU reconoce la trata de esclavos africanos como "el crimen de lesa humanidad más grave"
El pleno internacional aprobó una histórica resolución impulsada por Ghana que subraya las consecuencias sociales y económicas, la violencia estructural y el desarraigo cultural derivados del tráfico forzado y la explotación sistemática que marcó siglos de historia africana y afrodescendiente
