Facebook: cómo funciona el fenómeno de los grupos cerrados de compra-venta

De ropa a departamentos: cada vez más personas realizan transacciones comerciales en la red social. Infobae consultó a los especialistas

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Las redes sociales se han convertido en el epicentro de muchos de los cambios sociales más importantes de los últimos años, ya que cambiaron el paradigma de comunicación entre las personas y las entidades que los representan.

Como centro de nuevos hábitos de usos y consumo, las redes no son solo para compartir experiencias personal, subir fotos y buscar Likes, sino que pueden utilizarse para encontrar pareja, buscar trabajo, consejos y asistencia ante temas determinados.

En la actualidad hay centenares de ellos, algunos con más éxito que otros, como Cheap 2 Cheap, Deshacete en Palermo, less is more, Vende y compra lo que quieras acá, entre otros.

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"Las redes sociales no nacen para hacer intercambio comercial. Sin embargo, lo comercial es inherente a la transacción humana. Es decir, cuando intercambia cariño a aprobación, de ahí a lo comercial hay un solo paso", comentó a Infobae Federico Fros Campelo, ingeniero y autor del libro Cerebro del consumo.

Uno de los casos con mayor crecimiento es Cheap 2 Cheap, que en apenas un año se expandió de un solo grupo a 46 en todo el país e incluso a Uruguay.

Todo comenzó cuando su creadora Macarena Rawson Paz enfrentó una separación dolorosa y quería deshacerse de muchas de las cosas que le recordaban a su matrimonio. Así, abrió el primer Cheap 2 Cheap e invitó a un grupo de amigas; ellas a su vez invitaron a otras conocidas, madres del colegio y así, con el boca en boca, se viralizó.

Si bien los grupos cerrados de intercambio comercial existen desde hace años, Cheap 2 Cheap fue el primero en tener un reglamento claro sobre lo que se puede y no hacer. Por ejemplo, no se permite ninguna publicación que no esté amparada por la ley, como la reventa de entradas a precios más caros; además, cada producto que se publique debe tener sí o sí tres datos básicos: descripción, precio y zona por donde se retira el producto.

"En nuestro caso, ya no podemos hablar de 'grupos', sino de una comunidad de más de 200 mil personas, con 100 mil en lista de espera para ser aceptados", explicó Rawson Paz a Infobae.

Al ser cerrado, no todos tienen acceso a los grupos y para ser aceptado se necesita una recomendación de uno o más amigos.

En ese sentido, Fros Campello agregó: "En el cerebro tenemos circuitos que nos hacen preferir el dar para recibir. Como buenos primates que somos, intercambiamos siempre favores. Cualquier transacción es condicional. Si yo te doy, una una, dos veces y vos no lo haces, se rompe la confianza que estoy intentando generar".

"La retributividad es inherente al comportamiento humano. La confianza es una cuestión biológica. La tenemos cableadas de origen en el cerebro y si se rompe, no es posible la 'amistad'. Las redes sociales nos permiten intercambiar, ser retributivos, no solo en cuántos likes tenemos por una foto, sino para las interacciones"

"Las redes son un artificio tecnológico moderno que permiten de manera más sofisticadas todos estos impulsos que tenemos de naturaleza".

Los grupos cerrados no son lugares de compra online, donde se adquieren los mismos productos que en una tienda física. Sino que permiten que las personas puedan vender objetos que ya no desean, en buen estado, a un precio mucho más accesible de que se consigue en una tienda.

"El principal beneficio es poder librarse de cosas que uno ya no usa, que están dando vueltas en el placard por años. Además, también sirven para acceder a productos con un precio más barato, pero que fueron poco o no usados", comentó a Infobae Mariela Vilarin, usuaria de estos grupos.

"Estos grupos sirven para hacer circular y deshacernos de todo lo que estamos cansadas de ver, no usamos nunca o casi nunca. El concepto es que publiquen todos esos objetos que no nos son de ninguna utilidad y queremos vender", agregó la diseñadora Vilarin.

Entre otras categorías, se pueden encontrar de trabajo, cocina, consejos para la vida diaria, movidas solidarias y hasta de compras compartidas, como Cheap Go Market, donde personas que no se conocen se juntan para realizar una gran compra en un mayorista y compartir los gastos, hasta del combustible para llegar al lugar.

Al generar un servicio para el usuario, sea sacar del placard ropa que ya no se utiliza o ir de compras en grupo, muchas personas se interesan en participar. Pero, ¿pueden las empresas aprovechar estos sub-comunidades para mostrar sus productos? La respuesta es evidente: Sí.

El modelo de negocios es sencillo. Las compañías no pueden, en general, simplemente promocionar productos o utilizar las plataformas para vender sus inventario, como cualquier persona. La manera que tienen de hacerlo es a través de posteos publicitarios que se diferencian en la estética del resto o a través de promociones exclusivas. De esta manera, obtienen visualización y quedan asociadas a la buena imagen que tienen mucho de los grupos.

En algunos casos, además, los creadores o administradores generan blogs, donde recomiendan una oferta determinada o un negocio donde se puede acceder a productos fuera de lo común. Algunas de estos descubrimientos tienen la tutela comercial del local en cuestión y, en otros, se trata de verdaderos hallazgos. Porque, a fin de cuentas, la confianza del usuario es algo que se debe mantener en todos los casos.

Los primeros en entender las redes como el lugar para el intercambio fueron los Millennials -los jóvenes que nacieron entre 1982 y 2000-, a quienes se los considera nativos tecnológicos y tienen una relación con las nuevas tecnologías más intensa. Según estimaciones, son alrededor de 80 millones en el mundo.

Por ejemplo, el último estudio de Tendencias Digitales, de la consultora Datanalisis, los Millennial representan el 30% de la población de Latinoamérica.

Para Silvina Moschini, especialista en Internet y CEO de la empresa digital Yandiki, los Millennial o "Generación Y" tienen características disímiles según zona en la que viven y sus condiciones socioeconómicas, aunque hay un punto en común que los representa: el uso masivo de las redes sociales y su "familiarización" innata con la comunicación, los medios y la tecnología digital.

"Se podría decir que el desarrollo de Internet y su crecimiento es directamente proporcional al desarrollo de cómo esta generación ve el mundo", dijo Moschini.

Un trabajo realizado por ComScore desarrolló un perfil de los Millennials latinoamericanos: concluyeron que 90% accede a Facebook por lo menos una vez al día. el 83% escucha música o radio online, el 72% mira televisión, el 54% se comunica a través de WhatsApp y el 30% usa juegos online en sus dispositivos móviles.

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