Martina Miranda volvía esa noche a su casa de festejar su primer San Valentín. Franco fue el primer novio que había llevado a su casa y estaba feliz. Sus padres lo querían, confiaban en él y eso le daba mayor libertad para salir. El domingo 14 de febrero, los jóvenes (de 16 años) quedaron en salir a celebrar el amor. Fueron al cine y luego se acercaron a Plaza Armenia donde se encontraron con un grupo de amigos en común. A las 4.40 de la madrugada, su mamá Silvia la llamó al celular desde su trabajo (un hogar para ancianos) para asegurarse que regresaran bien. A las 5.15 sucedió lo peor. La mujer recibió el llamado desesperado de Franco quien llorando le dio la terrible noticia: "Un hijo de puta a href="http://www.infobae.com/2016/02/15/1790246-la-atropellaron-villa-crespo-y-murio-el-conductor-escapo" rel="noopener noreferrer" atropelló a Martina y se escapó/a. No reacciona". Minutos después, cuando la ambulancia llegó a Scalabrini Ortiz y Vera, Martina ya estaba muerta.
Pasaron siete días para que la policía comenzara a peritar las cámaras de seguridad de la avenida e identificara el modelo del auto. Aún así, solo saben los datos que les proporcionó Franco, testigo del asesinato de su novia: se trató de un Chevrolet Corsa gris de cuatro puertas y vidrios polarizados que apareció de golpe por la avenida Scalabrini Ortiz y atropelló a la joven quien cruzaba junto a él con luz verde. A pesar de tener toda la avenida despejada, el conductor nunca atinó a frenar o volantear para intentar esquivarla. La mató en el acto y huyó. Siguió de largo como si nada hubiera pasado, dobló en contramano por avenida Corrientes hasta Malabia y desapreció.
La escena del crimen quedó registrada en las cámaras de seguridad de Villa Crespo, pero fue imposible identificar la patente y al conductor. Franco, atestiguó que pudo ver por el parabrisas que había un acompañante, pero no llegó a ver ni el sexo ni el aspecto físico, lo que complicó la investigación, a cargo de la Fiscalía N° 48. Los padres, sumergidos en el indescriptible dolor que supone la pérdida de una hija única, siguen a la espera de alguna detención o resultado de los nueves Corsas grises que están siendo sometidos a peritajes. Lo único que saben es que uno estaría "muy complicado" y que existe un 90% de posibilidades de haber perpetuado el crimen. También –contaron a Infobae- se secuestraron celulares de automovilistas denunciados por anónimos.
"Nuestro mayor miedo es que este crimen quede impune. Trabajé día y noche para darle todo a mi única hija y un asesino la mató. Queremos que se haga justicia y se encuentro al responsable. Devolver ya no nos la van a devolver más. Yo le quisiera ver la cara. Nos arruinó la vida", lamentó el padre con un llanto profundo. "Estamos muertos en vida. Éramos tres. Lo que más nos llama la atención es que esta persona que huyó sin asistirla debe tener familia. ¿Cómo puede ser que nadie diga nada, que nadie haya visto nada raro esa noche, que nadie lo denuncie?", se preguntó enojado. "Seguramente esta persona tendrá una novia o novio, familia, amigos. Llevaba un acompañante. ¿Cómo se pudo ir a dormir en paz sabiendo que asesinó a alguien y la dejó tirada? Alguien tiene que haber visto algo y lo está encubriendo", siguió el hombre.
Por su parte, Silvia no puede creer que semejante tragedia haya pasado. Se agarra la cara, llora y recuerda: "Desde chica Martina sabía que iba a estudiar para médica forense. Sus amigas me escriben y llaman todo el tiempo. Son tan positivas respecto a que lo vamos a encontrar que mandan mensajes de aliento todas las mañanas. Yo ni quiero despertar", lamentó entre lágrimas. "Uno necesita la venganza. Es feo decirlo, pero no se entiende hasta que pasa. Esperemos que lo encuentre y la Justicia haga algo. Si en Argentina las penas fuesen más severas, los automovilistas tomarían más conciencia al momento de manejar. Ahora, ya lo perdimos todo", expresó.
Fuentes de la investigación informaron a Infobae que el caso está bajo secreto de sumario, pero adelantaron que uno de los sospechosos tiene un 90% de quedar complicado con la muerte de la joven. "Voy a seguir hasta el final porque es lo único que quiero. Nosotros somos pobres, trabajadores. Trabajé todos los días de la semana, inclusive sábado y domingo. Día y noche para darle todo a mi hija y un asesino la mató. Solo quisimos darle lo mejor a nuestra única hija y nos arruinaron la vida. Queremos que por lo menos pague por lo que hizo, que vaya a la cárcel porque es un asesino. ¿La vida de Martina no vale nada? El la asesinó y sabía lo que había hecho porque sino no habría retomado Corrientes de contramano ni ocultado tantos días", advirtió.
Oscar aseguró que nadie va preso Nadie va preso. "Les sacan la licencia de conducir cinco años y si va bien, se la devuelven como si nada. ¿Y si esto mismo le pasaba a un juez o su familia? Entonces si es así, uno va a empezar a hacer justicia por mano propia y después vienen las consecuencias", sostuvo el hombre.
La madre reconoció que la Fiscalía se está moviendo para resolver el caso, pero se quejó del tiempo que demoró la policía en revisar las cámaras y ordenar los secuestros de autos. "Tampoco entiendo por qué tardan tanto para peritar los autos. Me dijeron que además tienen secuestrados los celulares de todos los dueños de los vehículos y los gps".
En total –informaron- restan monitorear unas 13 cámaras de seguridad de la zona para determinar la patente del auto. "Es una avenida que no está oscura. Si el conductor hubiera querido evitarlos, hubiese volanteado porque tenía media avenida de cada lado para hacerlo. Si estaba drogado o alcoholizado es algo que nunca se va a saber y, para peor, no se lo puede acusar de abandono de persona porque Martina quedó con Franco", se quejó la mujer tras insistir: "Seguiremos luchando hasta que lo encuentren ".