Cuando Carol Sue Johnson, de 73 años, sale a conducir su Mazda SUV por las afueras de Minneapolis no sabe cuánto dinero recaudará por el servicio Uber, pero está segura que será una aventura. Ella integra el creciente número de personas de edad avanzada en Estados Unidos que trabajan para Uber o su competidor Lyft para aumentar sus ingresos. Algunos de ellos dicen que es una gran oportunidad de ser independientes y ganar dinero extra en sus propios horarios.
Según un artículo del diario The New York Times, los conductores están tan demandados que en julio pasado Uber y Life Reimagined, una subsidiaria de AARP, la organización para personas mayores de 50, formaron una sociedad para reclutar a más personas. Ellos están tratando de aprovechar a los trabajadores de 50 años o mayores, un segmento que está creciendo de manera constante, de acuerdo con un informe de AARP publicado el año pasado.
Uber, que encuestó a sus conductores entre 2014 y 2015, encontró que casi una cuarta parte de sus conductores tienen 50 años o más. Los conductores mayores son muy apreciados porque generalmente son dueños de sus propios coches, tienen un seguro adecuado y, según las estadísticas de seguros, tienen menos accidentes.
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