"No estás enferma, estás embarazada", suelen repetir los médicos a las mujeres que, temerosas, consultan sobre todo lo que pueden y no pueden hacer luego de enterarse que van a ser mamás.
Es que la responsabilidad de gestar una vida dentro del propio cuerpo muchas veces lleva los temores y las dudas a límites que ni la propia mujer hubiera imaginado que podría experimentar.
Y la actividad física es uno de esos temas que las mujeres suelen anotar en su listita de dudas antes de la consulta con el obstetra.
¿Puedo hacer gimnasia? Preguntan ellas, un poco preocupadas por la salud del niño por nacer y otro por su silueta en "peligro de extinción".
La respuesta a menudo, y salvo que exista alguna complicación en el embarazo que indique lo contrario, es que no sólo puede hacerse actividad física sino que además es recomendable.
¿Por qué? "La actividad física en el embarazo es importante porque todos los estímulos tanto nerviosos como endócrinos le llegan al bebé, y además la mujer está en contacto con pares que transitan lo mismo que ella, se contienen y animan en transitar el embarazo que a veces tiene momentos no tan bonitos", confió a Infobae la licenciada Mariela Villar, directora de Embarazo Activo.
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