La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) publicó nuevas normas propuestas para restringir el uso de equipos de bronceado artificial entre los menores de edad.
El objetivo principal de esta medida es proteger a los jóvenes de una enfermedad prevenible como el cáncer de piel, así como otros daños nocivos para la salud. "Las personas menores de 18 años son quienes corren el mayor riesgo de sufrir las consecuencias perjudiciales para la salud del bronceado artificial", señaló el doctor Stephen Ostroff, integrante de la comisión interina de la FDA.
Los efectos de la exposición a la radiación ultravioleta (UV) se acumulan a lo largo de la vida. Por lo tanto, niños y adolescentes se enfrentan a un mayor riesgo de sufrir daños de la piel y la vista en el futuro.
Por su parte, el objetivo también estará destinado a reducir el riesgo en los adultos. La norma también indica que los mayores de 18 deberán firmar una certificación de reconocimiento de riesgos antes de su primera sesión que caducará a los seis meses, por lo que deberá repetirse para que conste por escrito que fueron informados.
Como es sabido, el bronceado artificial contribuye al cáncer de piel, incluyendo el melanoma, su forma más letal. También provoca envejecimiento prematuro de la piel, cambios en la textura y un mayor riesgo de enfermedades de los ojos.
Aquellos que se expusieron a la radiación del bronceado artificial tienen un riesgo 59% mayor de contraer melanoma
Esta cifra se desprende de un informe de la Academia Americana de Dermatología
Más seguridad
La FDA también emitió una segunda regulación, con una propuesta que exigiría a los fabricantes de lámparas solares medidas adicionales para mejorar la seguridad general. Entre ellos:
–Colocar advertencias más fáciles de leer y más prominentes en el aparato
–Exigir que tengan un interruptor de emergencia o "botón de alarma".
–Mejorar la seguridad para la vista añadiendo requisitos que limitarían la cantidad de luz que se permitiría recibir a través de los anteojos protectores.
–Mejorar el etiquetado de las bombillas de repuesto para que quienes manejan los centros de bronceado puedan asegurarse de estar utilizando las adecuadas, reduciendo así el riesgo de sufrir quemaduras accidentales.
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