La toma del basural de José León Suárez por dentro

De cara a una crisis habitacional, 300 vecinos del asentamiento Independencia ocuparon un predio lleno de residuos y ratas destinado a un parque industrial cerca del Camino del Buen Ayre. Fotos

Nicolás Stulberg 162
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"Acá la rata más chica te lleva a caballito hasta la autopista", dice Miriam Robles, elegida como la referente de la ocupación por los vecinos del lugar, sentada en un banco de cemento. La gente le viva el chiste, se ríe, aplaude al oír sus afirmaciones mientras se apoya en un bastón que tuvo que adoptar tras quedar discapacitada por un ACV cuatro años atrás. Este martes por la tarde, 300 vecinos ocupaban el terreno del tamaño de una manzana sobre la esquina de la calle Artigas y la calle 4 en José León Suárez, a metros del Camino del Buen Ayre frente al barrio Independencia, no muy lejos de la villa La Cárcova. La gran mayoría de ellos se dedica al cirujeo en "La Quema", los grandes basurales del otro lado de la autopista. Algunos habían acordonado sus lotes con cinta plástica, lotes precarios, otros montaron ranchos con palos y mediasombras, entre perros y basura suelta. Comenzaron a llegar allí el jueves pasado por la noche; Robles fue de las primeras. Llegó de forma espontánea, tras ponerse de acuerdo con algunos en su cuadra. Afirma que ningún puntero político le dijo que vaya y ocupe; varios vecinos del acampe aseveran lo mismo. De repente, el terreno vacío podía llenar una necesidad.

Robles explica: "Yo tengo 47 años, toda mi vida viví acá. Tengo dos chicos y alquilo una pieza. Acá, una pieza con baño compartido me da dos mil pesos por mes". Testimonios similares se repiten: "Mirá, a mí mi marido me quiso fajar con la nena nuestra en brazos, así que me vine acá el domingo a la noche porque quiero tener un lugar donde vivir", dice una mujer de apenas 20 años. "Yo cobro un plan pero con eso no me alcanza para la pieza, así que me vine acá también", asegura una amiga con un embarazo de siete meses. Los alquileres en el barrio Independencia, explotados por unos pocos nombres, llegaron a valores difíciles de cubrir. De cara a la falta de urbanización o siquiera una regulación de precios, la usurpación sistemática se volvió una respuesta.

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A pocos metros de distancia, treinta efectivos de la Policía Bonaerense, dependientes de la Comisaría 4° de José León Suárez, miraban atentos. No parecía un gran operativo: algunos con casco y chaleco antibalas, itakas al hombro y balas de goma, tres móviles de apoyo. El terreno en sí, delimitado por una cancha de fútbol, rodeada de montículos de basura con un basural mayor detrás, con un pequeña plaza de juegos construida por el municipio de San Martín, pertenece a un grupo de empresas privadas que supuestamente busca montar allí un parque industrial.

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"Todo bien, querrán montar un parque industrial, pero acá no vino nunca una máquina a mover la tierra", lanza un vecino histórico. Es cierto: el predio está desocupado hace años. Miriam Robles asegura que la Policía está dispuesta a reprimir, pero el clima no es de represión, sino de retirada. La toma no durará por mucho más tiempo. Una voz de peso en la Bonaerense asegura: "Otros líderes de la toma se reunieron con los dueños de los terrenos en la Departamental de San Martín y acordaron levantar. Les ofrecieron puestos de trabajo. Los que se quedaron son los más revoltosos". Sin embargo, Robles replica: "Yo no necesito un puesto de trabajo; necesito un lugar propio en donde vivir".

La toma en el basural del barrio Independencia agitó los fantasmas de una usurpación relámpago fogoneada por punteros, de cara a lo ocurrido en Merlo a comienzos de este mes, en donde tres mil familias se instalaron en un predio de 60 hectáreas que terminó con una fuerte presencia policial y críticas que llegaron hasta la cara del gobernador Daniel Scioli. El intendente electo, Gustavo Menéndez, alineado con el sciolismo, señaló al intendente saliente, Raúl Othacehé, como responsable de crear la situación, una "embarrada de cancha" poselectoral para complicar la transición en el municipio. Pero lo ocurrido en José León Suárez no fue el caso, aparentemente. Sin embargo, ningún vecino puede explicar qué motivo al primer grupo a tomar la canchita de fútbol el jueves pasado.

Hubo ejemplos previos en la zona. Junto al barrio Independencia se formó una nueva villa en los últimos años, Ciudad de Dios: "Ahí tomaron y les cedieron", alguien recuerda. Por otra parte, no hay problemas de continuidad política en San Martín: Gabriel Katopodis, alineado con el sciolismo tras coquetear con Sergio Massa, resultó reelecto. Miriam Robles afirma haberse reunido con una alta autoridad municipal a comienzos de la semana pasada "que no nos resolvió nada", apunta: "Nos dijeron que los terrenos estaban en un juicio federal o algo así, que los iban a cercar, que estaban llenos de cosas contaminantes. ¿De qué contaminación me vienen a hablar? Si acá ni tenemos perros. Tenemos ratas".

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