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"Lo bueno viene en frasco pequeño", reza el refrán popular. La comunidad científica podrá apropiarse de la frase y hacerle una pequeña variable: "Lo verdaderamente bueno viene en un envase prácticamente invisible". La nanotecnología empezó a asentarse en la vida cotidiana de los humanos, casi sin que ellos se dieran cuenta, y su horizonte permite creer con alcances inimaginables.

La nanotecnología permite el diseño y manipulación de cualquier tipo de átomos y moléculas de la materia. Es decir, es capaz de llegar a la más mínima parte de cualquier cosa de la vida.

Esta rama de la ciencia trabaja en una escala de 1 a 100 nanómetros, es decir, una millonésima parte de un milímetro. De tal modo, es posible poder alterar y rediseñar la misma esencia de cualquier materia.

"La revolución industrial, en su momento, permitió la construcción de máquinas. Algo que nunca se había visto hasta el momento. La revolución de la nanotecnología es practicamente invisible. Por eso la mayoría de la gente todavía no toma conciencia de los logros que se pueden conseguir con esto", le dijo a Infobae Daniel Lupi, presidente de la Fundación Argentina de Nanotecnología.

"Ahora, esta ciencia está en un proceso de consolidación. Ya se pasó la fiebre mundial del inicio, entre 2000 y 2005, se quedaron en el camino las fantasías inmediatas y se puede llegar a ver que los grandes sucesos ocurrirán en un plazo más largo", añadió.

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Un nuevo paradigma

Gran parte de los científicos catalogaron a la nanotecnología como el gran suceso para la humanidad en las últimas décadas.

El físico estadounidense de origen japonés Michio Kaku aseguró en julio que se está ante la cuarta revolución de la humanidad, detrás de la máquina a vapor, la electricidad y las computadoras y microprocesadores.

"La siguiente revolución será molecular. En el futuro dejaremos de hablar de internet o las computadoras, ya que será algo totalmente común, como hoy la electricidad", dijo Kaku.

La capacidad de trabajar sobre las moléculas permite soñar en metas como la perdurabilidad infinita de algunos alimentos, la prevención y eventual cura de enfermedades terminales o producir artículos de cuidado medioambiental.

"Por suerte, el horizonte de esto todavía no se puede ver. Cuando se hizo el transistor integrado, el mundo cambió. Hoy todavía no hemos logrado ese cambio, pero creo que cada vez estamos más cerca y que va a ser en la rama de la salud", le dijo Lupi a Infobae.

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La salud

La nanomedicina se perfila como la rama de mayor proyección debido a sus importantes aplicaciones, tanto diagnósticas como terapéuticas.

"Se está trabajando para que en un futuro relativamente cercano, cápsulas microscópicas puedan acoplarse a las drogas oncológicas y ayudar en la efectividad de su rendimiento. También se podrán diseñar aplicaciones que permitirán detectar diversos tipos de cáncer en fases muy tempranas y así estar a tiempo de curarse", explicó Lupi.

Un ejemplo útil es el aporte de esta ciencia a los medicamentos. El cuerpo es incapaz de absorber la dosis total administrada a un paciente. Con la nanotecnología, junto a la biomedicina, se podrá garantizar que el fármaco sea liberado en una parte específica del cuerpo con mayor precisión. Así, los ingredientes activos penetrarán las membranas de las células y las dosis cada vez van a ser menores.

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Los alimentos

El primer objetivo de la nanoteconología en el rubro es empezar a limpiar los alimentos de factores contaminantes. Se tratará de eliminar en un mediano plazo el uso de aditivos químicos y por medio de la manipulación de la materia orgánica, todas las propiedades saludables las daría el propio alimento.

En tanto, la capacidad de anular la oxidación de algunas comidas, como las frutas, podría otorgar una perdurabilidad infinita.

En la actualidad, ya existe la comida en vapor y la ropa que no se moja

Ya en la actualidad, muchas empresas hacen uso del aporte de esta ciencia: la compañía australiana de pan lactal Tip Top aplica nanopartículas rellenas de aceite de pescado, como fuente de Omega 3. Estas se rompen en el organismo de la persona, que nunca llega a detectar el sabor del pescado en el pan.

Por otro lado, David Edwards, científico de la Universidad de Harvard, inventó una máquina capaz de convertir la comida en vapor y así creó el llamado Le Whif, un tubo creado para inhalar café o un chocolate de menos de una caloría.

La industria

El aporte de la nanotecnología a la industria es quizás el que está más establecido en la actualidad y el que más impacto generó en la opinión pública: esta ciencia permitió en los últimos años que productos de la vida cotidiana aparecieran con factores "mágicos".

"La nanotecnología abrió el mercado y disparó negocios de cualquier tipo. Es algo revolucionario y un campo para que todas las empresas sigan estudiando y aprendiendo", le dijo a Infobae el empresario Alejandro Repetto, quien organizó la semana pasada el llamado "Nanotón" en el congreso NanoMercosur, donde científicos, emprendedores y empresarios se reunieron para compartir ideas y encaminar proyectos.

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Gracias a la nanoindustria, hoy ya se puede conseguir en el mercado ropa que no se moja: la marca Elizabeth & Clarke diseñó camisas que contienen microparticulas repelentes al agua. Por lo tanto, todo líquido que la toque, termina resbalando en la tela.

También existen pinturas con sistema de autorreparación, para evitar las grietas, o pinturas con partículas que pueden funcionar como antenas: así con sólo pintar un árbol ya se tendría la posibilidad de conexión a wi-fi.

La "nanoargentina"

En el país, la nanotecnología ya está instalada. Más de 65 empresas utilizan productos "nano" para sus negocios y la comunidad científica, mediante el Conicet, ya tiene departamentos especializados en la investigación de la ciencia.