El condenado Kimber Edwards había recibido la pena capital bajo la acusación de contratar a un sicario para matar a su ex esposa en 2000. El caso se basó en el testimonio del asesino, que más tarde se retractó de la versión de que Edwards le ordenó perpetrar el crimen. En entrevista con el diario St. Louis Post-Dispatch, el homicida dijo que involucró a Edwards para ayudarse a sí mismo a evitar ser ejecutado.
La defensa de Edwards sostiene que su cliente sufre una especie de autismo y policías lo forzaron a "confesar".
Este viernes, el gobernador Jay Nixon lanzó su comunicado: "Después de una revisión exhaustiva de los hechos que rodean al asesinato de Kimberly Cantrell, estoy convencido de que la evidencia sostiene la decisión del jurado de condenar a Kimber Edwards por asesinato en primer grado".
"Sin embargo, al mismo tiempo, utilizaré mi autoridad bajo la Constitución de Missouri para conmutar la condena de Edwards por cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional –agregó Nixon–. Esto no fue tomado a la ligera y llega sólo después de una consideración significativa de la totalidad de las circunstancias. Con esta decisión, Kimber Edwards permanecerá en la cárcel por el resto de su vida por el asesinato".
Según el portal Buzzfeed, la medida es inusual en Nixon, quien durante su carrera en el estado de Missouri ha supervisado la ejecución de 79 presos –20 durante su mandato como gobernador y 59 durante su mandato de 16 años como fiscal general–.
Es posible que Nixon haya considerado el pedido que hizo el papa Francisco en el Congreso de EEUU sobre la abolición de la pena de muerte. "Cada vida es sagrada", afirmó el Sumo Pontífice en su discurso del pasado 26 de septiembre, y reclamó que se mantenga viva "la meta de rehabilitación" para aquellos que están en las prisiones.