¿Cómo podemos definir a la rentabilidad? Este concepto, de aparente significado unívoco, suele comprenderse de manera incompleta.
En tal sentido, comenzaremos por esbozar una explicación precisa: la rentabilidad se mide como lo que un inversor obtiene, dividido por el monto invertido, medido en un determinado período de tiempo. Para que una empresa (o una inversión) sea rentable, es necesario que la rentabilidad obtenida sea igual o mayor a la rentabilidad esperada por el mismo inversor en el período. La medición puede hacerse de varias maneras, pero es importante lograr cierta consistencia en el análisis.
Cuando realizamos el cálculo, es clave identificar a quien nos referimos cuando hablamos de inversor. ¿Se trata de un accionista o de un inversor genérico? ¿Distinguimos si es un accionista o un acreedor?
Asimismo, la parte más interesante del estudio de la rentabilidad aparece cuando la descomponemos en Margen x Rotación x Apalancamiento, y seguimos la evolución de sus componentes individuales en el tiempo. El Margen se refiere al resultado sobre ventas que queda tras pagar todos los costos. La Rotación alude a las ventas divididas por la inversión necesaria para lograrlas, mientras que el Apalancamiento refleja cantidad de equity y deuda que se usó para el financiamiento de la inversión.
Las empresas tienen dos generadores genuinos de rentabilidad: el margen y la rotación. Ambos provienen del mismo negocio. El apalancamiento es un complemento en la generación de rentabilidad que puede ayudar, pero también puede perjudicar el negocio, ya que genera un aumento del riesgo financiero.
Como ya dijimos, el concepto de rentabilidad suele comprenderse de manera incompleta. El error más frecuente consiste en confundir rentabilidad con margen. Muchas personas hablan de rentabilidad mostrando datos de margen sobre ventas, dos conceptos muy diferentes. De hecho, como mencionamos anteriormente, el margen es uno de los tres componentes de la rentabilidad.
De esta manera, esperamos haber aclarado el panorama sobre qué entendemos por rentabilidad. La real comprensión y aplicación de esta variable resulta esencial para el éxito de cualquier empresa.
El autor tiene un doctorado en Finanzas y es el director del programa "Gestión de la empresa en entornos inciertos" de IAE Business School