Este domingo, ante la brutal entrada de Agustín Orion sobre Carlos Bueno, que le provocó la fractura de tibia y peroné (necesitará cerca de 7 meses para volver a la actividad), pocos habrán recordado lo que sucedió el 28 de octubre de 2001, en el marco de un clásico uruguayo entre Nacional y Peñarol en el mítico Estadio Centenario. Aquella vez, de víctima a victimario, el actual atacante de San Martín de San Juan fue noticia por un episodio concreto de violencia.
Por aquel entonces con apenas 21 años, su brillante capacidad goleadora quedó opacada por una innecesaria y malintencionada infracción contra Martín Del Campo, el marcador de punta del "Bolso", que ganaba 2-0 el partido y festejaba la conquista de otro tradicional derby oriental. Completamente sacado y fuera de sí por el resultado adverso, el ex Boca y San Lorenzo no midió las consecuencias y reaccionó con una injustificable patada voladora que pudo retirar del fútbol a su adversario.
Martín Vázquez, autoridad del encuentro en cuestión, no dudó en correr hacia el protagonista de turno al observar lo que había sucedido y marcarle el camino a las duchas con la tarjeta roja, a modo de castigo por su comportamiento rebelde. Esto sería un anticipo de la ruidosa carrera profesional del delantero, quien dejó su huella en Boca con más polémicas que goles, pero también en San Lorenzo, con una trifulca a golpes de puño con simpatizantes de Atlético de Rafaela y un duelo dialéctico con Ricardo Caruso Lombardi en plena misión de evitar el descenso.