Varios testigos coincidieron en que el 10 de octubre de 2008 al mediodía, Alicia Angélica Marshall, de 76 años, se cayó en la vereda en Carrasco 565. La mujer iba a buscar a su nieta al colegio, pero terminó siendo operada en el Sanatorio Mitre.
Aunque en la Justica los abogados del gobierno porteño lo negaron, la mujer aportó fotografías que probaban el mal estado de la vereda y los testimonios de varias personas. Contaron que la mujer tropezó, que vino el SAME y que fue trasladada al Hospital Vélez Sarsfield. De ahí la volvieron a derivar para una intervención quirúrgica.
Los abogados de la anciana aportaron pruebas de su intensa actividad y dijeron que colaboraba activamente con su familia, con lo que buscaron aumentar el monto de la indemnización, ya que la mujer quedó con serias limitaciones de movilidad y desde ese día debe usar un bastón para caminar.
En primera instancia, el juez nacional en lo civil Diego Ibarra le dio la razón. Ahora la Sala B de la Cámara Civil ratificó esa decisión y ordenó que la mujer sea indemnizada por "incapacidad sobreviniente, daño moral y gastos de farmacia, movilidad y tratamiento psicológico".
El Gobierno porteño señaló que las lesiones podrían haber sido preexistentes, pero los magistrados consideraron que no pudo probarlo.
Asimismo, los abogados de la Ciudad buscaron que se culpe exclusivamente a la frentista de Carrasco 565, pero el tribunal apeló a distintos antecedentes judiciales, incluidos fallos de la Corte Suprema, para rebatir esa postura.