Patricia Carriazo, de 31 años, víctima de la violencia doméstica, pidió al fiscal de Cámara de los tribunales cordobeses de Villa María, que liberen a su agresor, quien tras ser juzgado fue condenado a la pena de cuatro años de cárcel.
El fiscal Francisco Márquez solicitó la pena para Mauricio Loza, de 34 años, bajo los cargos de "intento de homicidio y lesiones y amenazas". Sin embargo, tras el fallo, la mujer confesó el perdón hacia su agresor y solicitó su libertad.
"Él no asumía ni asume el quedarse solo. Es un enfermo de los celos, lo admito, pero es mi marido. Lo amo y quiero que esté conmigo en mi casa y mis hijos, que lo necesitan mucho", afirmó Carriazo en declaraciones a Cadena 3.
Los hechos tuvieron lugar en 2012, en medio de una disputa verbal entre ambos que se inició porque la mujer pretendía terminar la relación, lo que provocó en el hombre la violenta reacción de contestarle con insultos, golpes de puño y cuatro puntazos, dos en el estómago, uno en la mano y otro en el cuello, tras los cuales quedó internada durante un mes.
Pese a que en un primer momento Loza fue acusado como el presunto autor de un "homicidio en grado de tentativa", durante la audiencia el fiscal Márquez consideró que no se había podido probar con el grado de certeza suficiente que el imputado haya querido dar muerte a su pareja, más aún al tenerse en cuenta que las heridas sufridas fueron de carácter leve y que, pese a tener la posibilidad de asestarle más puñaladas con fines letales, el violento sujeto cesó en su agresión, salió de la vivienda y se entregó a la Policía, según informó El Diario del Centro del País.
En tanto, durante el juicio, se comprobó que en 2010 el hombre también había atacado a la mujer en otro arranque de celos, por el que le propinó un golpe de puño en la boca y luego con un palo la golpeó en el abdomen, aunque ella en esa oportunidad no quiso presentar ninguna denuncia.
Según informó la mujer, ambos continúan la relación en tanto él continúa alojado en la cárcel local y en cuanto recupere su libertad volverán a convivir.