Para los fieles, que este día acompañan a María en su dolor, el recorrido con la cruz es un acto de piedad, un camino de oración y de reflexión sobre la pasión y muerte de Jesucristo en su camino hacia el calvario.
Por eso, el Viernes Santo es la conmemoración más importante del Catolicismo, y es el día central de la Semana Santa.
El Viacrucis está conformado por catorce estaciones, cada una de las cuales se fija en un episodio de la Pasión de Jesucristo, aunque a veces se añade una decimoquinta, dedicada a la resurrección de Cristo.
En la práctica de este ejercicio, las estaciones tienen un núcleo central, expresado en un pasaje del Evangelio o tomado de la devota tradición cristiana, que propone la meditación y contemplación de uno de los momentos más importantes de la Pasión de Jesús.
La condena de Jesús, la cruz a cuestas, las tres caídas, el encuentro con su madre y con Verónica, el consuelo de mujeres, el despojo de vestiduras, la crucifixión, la entrega a su madre y la sepultura son los momentos que contempla el Vía Crucis.
Para conmemorar la pasión de Cristo, distintas iglesias alrededor del mundo realizarán una representación del tradicional recorrido.
Por último, el Viernes Santo también se reflexiona sobre cada una de las siete frases que Jesucristo pronunció en la cruz antes de su muerte.
-"Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen"
-"En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso"
-"Mujer, he ahí a tu hijo, Hijo, he ahí a tu madre"
-"¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?
-"Tengo sed"
-"Todo está cumplido"
-"Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu"
Con esta última frase y tras un suspiro, Jesucristo murió en la cruz, en lo que representa el momento más doloroso del Cristianismo, pero a la vez, es símbolo máximo de la fe, de la esperanza y salvación.