Cuántas veces en medio de la jornada laboral pagaríamos lo que no tenemos por una siesta que nos permita "despabilarnos" para poder continuar con las obligaciones.
Es que con sueño a veces se torna imposible concentrarse y bien sabido es eso de que si un empleado está descansado, rendirá más en el trabajo.
De ahí que, de un tiempo a esta parte, cada vez más compañías manden a sus ejecutivos a dormir la siesta, ya sea en las instalaciones de la empresa en habitáculos especialmente diseñados para el descanso o bien en el siestario que existe en el centro porteño, el único de Latinoamérica.
Es que hace unos años llegó Selfishness, el primer siestario de la city porteña.
"Las personas encuentran el bienestar perdido por el arrastre de la vorágine urbana e incorporan el equilibrio necesario para disminuir el estrés, incrementar su rendimiento, creatividad y toma de decisiones", explicó la psicóloga Viviana Vega, a cargo del establecimiento.
Además, tienen convenios corporativos con compañías para incorporar nuevos espacios llamados "células de reparación y bienestar", una nueva propuesta en wellness, para lograr un equilibrio no sólo individual, sino también corporativo, para que el individuo tenga un manejo efectivo de estrés.
Consultado sobre la tendencia, el doctor Facundo Nogueira (MN 84970), médico neumonólogo coordinador del Programa de Medicina del Sueño del Hospital de Clínicas, dijo a Infobae que "para quienes tienen somnolencia en horas de la tarde una pequeña siesta de 20 minutos resulta reparadora para seguir con sus actividades", aunque resaltó que "si alguien necesita recurrentemente dormir siesta quizás haya un trastorno del sueño de base que no está resuelto".
"Si es por una situación puntual, ayuda a 'refrescar' el cerebro pero si cotidianamente necesitamos dormir la siesta eso puede indicar que hay problema con el sueño y hay que tratar ese problema puntual", insistió el especialista, quien sin embargo diferenció lo que ocurre "en provincias donde por clima o cultura duermen la siesta diariamente".
Acerca del tiempo recomendado que debería tener esa "pausa" en medio de la jornada, Nogueira detalló que "20 minutos es el límite para que el descanso surta efecto y uno se despierte mejor de lo que se acostó" y aseguró: "Si dormimos más, el sueño se hace más pesado y es difícil retomar las actividades".
Quien esté apurado puede tener un "productivity nap", que no es ni más ni menos que un descanso express, que oscila entre $49 y $90, mientras que la hora de siesta cuesta $125 y puede tomarse entre las 11 y las 18. Vega destacó que, "como no es una siesta convencional, es posible tomarse fuera de la hora de almuerzo".
Incluso, hasta se está empezando a usar como una forma de hacer un regalo original.
¿El siestario tiene contraindicaciones?
Los siestarios ofrecen a los clientes la posibilidad de dormir una siesta de 20 a 45 minutos, después del mediodía, para descansar de las obligaciones de la jornada laboral. Sin embargo, según la licenciada Gabriela Martínez Castro, directora del Centro de Estudios Especializado en Trastornos de Ansiedad (CEETA), este novedoso servicio no sería adecuado para algunas personas.
"Muchas de las personas del público al que apuntan los siestarios sufren algún tipo de trastorno de ansiedad debido a las exigencias de sus trabajos. Así, no lograrán dormir y descansar, aunque cuenten con el apoyo de un coach o ejercicios, como se realiza en este tipo de prácticas". Y agregó: "los siestarios no están indicados para este tipo de personas, ya que éstas suelen preocuparse demasiado y no logran, en general, controlar sus inquietudes. Por más ayuda que tengan, no lograrán conciliar el sueño en mitad de una jornada laboral. A algunas de ellas les cuesta conciliarlo durante la noche, por lo que es menos probable que puedan hacerlo en medio de la jornada de trabajo".
En otro orden, la especialista no recomienda los siestarios para las personas con ataques de pánico ya que, "en lugar de relajarse, estarían pendientes de tener síntomas corporales y padecer una crisis. Además, podrían tener temor a estar en un lugar muy cerrado con poca iluminación, lo que les provocaría aún más ansiedad".
Por otro lado, es común que los pacientes con estrés postraumático (es decir, aquellos que sufren síntomas que siguen a la exposición de un acontecimiento donde corrió peligro su integridad psicofísica o vivió un suceso muy traumático) no logren descansar, ya que suelen tener pesadillas recordando el episodio traumático que vivieron.
Por último, otras de las personas en las cuales no está recomendado el uso de siestarios, son las que padecen de fobia o ansiedad social. Ésta consiste en el temor acusado y persistente por una o más situaciones sociales o actuaciones en público en las que el individuo se ve expuesto a la posible evolución negativa por parte de los demás. "A estas personas les daría vergüenza estar con una constante observación del coach, ya que se sentiría observado y no podría conciliar el sueño. Además, al tratarse de una práctica poco común, sería normal que la persona que padece fobia social sienta vergüenza de asistir a algo tan novedoso", finalizó la especialista.
Experiencias en el mundo
Los siestarios no son una novedad en países como Japón, los Estados Unidos (hay uno en Nueva York ubicado en la suite 2410 del Empire State, donde se puede descansar 20 minutos por u$s 14), Inglaterra, Francia, España o Australia.
En los Estados Unidos, el 34% de los trabajadores ya tienen permitido tomarse un recreo para ir a descansar. El 16% cuenta con lugares específicos para dormir dentro de su lugar de trabajo, según reveló una encuesta de la Fundación Nacional del Sueño de los Estados Unidos en la que participaron mil adultos.
Los nipones descubrieron los beneficios de la siesta y colocaron salas de reposo en los lugares de trabajo. Se demostró que los que descansan rinden más, ya que se aumentó hasta en un 20% más la productividad de los japoneses respecto de latinos y mediterráneos.
En España, hay clubes en Madrid para ir a almorzar y dormir la siesta durante 20 minutos por 30 euros, e incluyen una sesión de masajes. En Suiza, un hotel ofrece un menú con siesta por 11 euros en habitación individual.
En Francia, el Ministerio de Salud decidió alentar la siesta como un modo de enfrentar un gran problema: el 56% de los franceses se quejaba porque dormía mal por la noche y notaba que no rendían en el trabajo.
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