David Trezeguet es la máxima figura que tiene el fútbol local. El franco-argentino es, por lejos, el hombre con más pergaminos acumula y su 2012 fue más que interesante, ya que dejó los lujos de Europa, donde brilló con el Monaco y la Juventus, para venir a pelear un ascenso con un club grande como River Plate, del que es hincha de pequeño.
Firmó en diciembre y en el 2012 se presentó ante equipos como Independiente Rivadavia, Desamparados, Defensa y Justicia y Deportivo Merlo, entre otros. Todos ellos con jugadores que admiraban a un futbolista que fue Campeón del Mundo en 1998 y ganador de una Eurocopa en el 2000 y que se vino a jugar por amor al "Millonario".
Sus goles comenzaron a enamorar a los hinchas, quienes se deleitaban con un jugador digno de la época dorada de River: Aimar, Saviola, Ángel, Gallardo, Crespo, Ortega. La clase que tenía le bastaba para ser figura del equipo de Matías Almeyda, que estuvo muy cerca de perder el ascenso en las jornadas finales. Sin embargo, la suerte jugó de su lado y en la última fecha tenía que ganarle a Almirante Brown. Con un "Monumental" repleto que murmuraba ante cada error, Trezeguet tomó la posta y con goles suyo logró el 2 a 0 que les permitió volver a Primera.
Ya en la máxima categoría y con las salidas sorpresivas de Cavenaghi y el "Chori" Domínguez, el delantero pasó a ser el líder de River. No obstante, su buena conducta y su apoyo para todo el plantel no lo podía terminar de completar en la cancha, donde las lesiones y la exigencia de la Primera lo fueron superando. Lo que antes le alcanzaba en la B Nacional no le bastó en la máxima categoría, en la cual solamente festejó una sola vez (ante Newell´s en el 3 a 3 como local). Además, sus problemas personales y viajes a Europa fueron una constante que hasta puso en duda su presencia ante Boca. Sin embargo, Almeyda lo colocó y el rendimiento fue pobre.
A partir de ahí, las lesiones lo comenzaron a seguir y Trezeguet no jugó más desde ese entonces, ya que desde ese momento se encuentra recuperándose de la mejor manera de su lesión en le tobillo para tener un buen 2013. En el medio, la salida de Matías Almeyda y una bandera en el estadio acusándolo de traidor, algo que le molestó y que lo obligó a salir a explicar su apoyo al entrenador como también a confirmar su decisión de seguir en el club dos años más, le guste a quien le guste en el plano político. Ahora, con Ramón Díaz, Trezeguet intentará afianzarse (algo ilógico para alguien de su vasta trayectoria) para finalmente lograr el título que tanto busca River desde su ascenso.