Boca y River llegaron mano a mano a las últimas fechas del campeonato de 1962, donde ambos eran los candidatos al título. La suerte quiso que se enfrentaran a falta de una jornada en la Bombonera y con ambos en el primer puesto del torneo, por lo que el ganador tenía grandes chances de ser el campeón, y eso generó un clima de nerviosismo total.
El encuentro fue parejo, pero Paulo Valentim -el brasileño que figura como el jugador con más goles en la historia del "Superclásico"- abrió el partido para los de La Ribera con un penal en el arranque del partido. De ahí en más, la tensión se mantuvo hasta los últimos minutos de aquella jornada 29 del torneo; aunque el silencio se hizo total cuando el árbitro Carlos Nai Foino sancionó penal para para River.
Delem, el brasileño que se destacó muchos años en el equipo de Núñez, fue el encargado de patearlo. Si lo hacía, nuevamente los dos eran líderes, pero el envión anímico para el "Millonario" iba a ser estupendo; sin embargo, el remate cruzado a la derecha no pudo con Antonio Roma, quien se adelantó un metro y medio y contuvo abajo el balón.
Las quejas de todo River no sirvieron para nada, porque el árbitro del encuentro se excusó con la siguiente frase: "Fuera, fuera. Penal bien tirado es gol". De esta manera, el juez utilizó aquel pretexto para no repetir el penal nuevamente; aunque la realidad fue otra y el propio Nai Foino sabía que si lo hacía repetir y el visitante anotaba, la salida del estadio de Boca iba a ser imposible para el juez.