Nacida en el año 762 a orillas del Tigris, Bagdad llegó a ser la capital de un imperio y el centro del mundo musulmán, pero después de 1.250 años de existencia está muy lejos de su glorioso pasado, asolada por años de guerras y sanciones.
"Bagdad era el centro económico del Imperio Abbasí, y fue utilizado como punto de partida para controlar las regiones vecinas y la autonomía de los musulmanes", explica el profesor de historia política en la Universidad de Moustansiriyah, Issam Al Faili.
"Después de ser la capital del mundo, Bagdad, que fue siempre un importante centro de influencia intelectual, es en la actualidad una de las ciudades más miserables", añadió. De hecho, según la consultora británica Mercer, Bagdad se ganó el título de la ciudad con la peor calidad de vida en una encuesta realizada en 2010.
Una ciudad caída en desgracia
Bagdad era una ciudad conocida por su vida nocturna moderna en la década de 1970, pero ahora es un lugar lúgubre y muy deteriorado. Sufrió especialmente una guerra de ocho años contra Irán, iniciada en 1980 por Saddam Hussein, y una desastrosa invasión de Kuwait en 1990, después de lo cual fueron impuestas severas sanciones internacionales.
A raíz de la intervención de 2003 liderada por Estados Unidos, la ciudad viviría bajo un temor constante de atentados con bombas, asesinatos y enfrentamientos. Incluso hoy en día, los funcionarios y servicios de seguridad de alto nivel con frecuencia son blanco de tiroteos en plena calle.
Muros de hormigón envuelven edificios gubernamentales, hoteles y otros edificios que podrían ser el blanco de un ataque. Las fuerzas de seguridad están armadas hasta los dientes con rifles, ametralladoras y vehículos blindados.
Pasado y un presente turbulentos
Varias veces en su historia la ciudad ha caído en manos extranjeras, como mongoles, otomanos e incluso británicos. La ocupación desde 2003, que desató una ola de violencia fratricida que ha matado a decenas de miles de personas.
Pese a la edad de la ciudad, hay pocos edificios históricos, incluso en las calles más antiguas. Los feos -y ahora deteriorados- edificios de hormigón son mucho más comunes.
Una maraña de cables eléctricos sobrevuela la mayoría de las calles, que conectan las casas con los generadores privados, todo un testimonio de la incapacidad del Gobierno para proporcionar energía de forma continua.
El Ejecutivo iraquí tiene su sede en un área fortificada llamada Zona Verde, defendida por los recién adquiridos tanques estadounidenses Abrams. Para entrar en esta área ultraprotegida hay que someterse a una serie de estrictos controles de seguridad.
"Bagdad in Dreams", de Yahya Batat (izq.) y "Old Bagdad Painting", de Reema Boyle (der.).
La ciudad vive su propia paradoja. "El Bagdad de hoy es como el Bagdad ayer, el califa y su familia toman el sol aislados y rodeados de lujo, mientras que la gente vive en la miseria", se lamenta el Issam Al Faili.
La corrupción es endémica. Si bien el país tiene un ingreso de varios millones de dólares al mes gracias al petróleo, la mayoría de la población queda al margen de cualquier beneficio.
En busca del prestigio perdido
Irak ha hecho esfuerzos para restaurar la estatura y el prestigio perdidos de su milenaria capital. Ha organizado una cumbre de líderes árabes en marzo, y otra en mayo con las potencias mundiales e Irán sobre su programa nuclear. Los preparativos costaron 1.000 millones de dólares, pero los beneficios de esta inversión son muy limitados para la mayoría de los iraquíes.
"Restaurar el prestigio de Bagdad es imposible con las condiciones de vida actuales en la ciudad", señaló el escritor y periodista iraquí, Mahmud Rifaat. "Podría decirse que Bagdad necesita un milagro para rastrear su patrimonio, su belleza y recuperar al menos parte de su pasado".