"Simplemente no lo puedo creer. Estoy absolutamente sorprendido de que esto haya sucedido de nuevo. Estoy muy preocupado", declaró el padre de los jóvenes al diario británico Daily Mail, que hoy publica la historia de los hermanos que parecen víctimas de una maldición que tiene a los cruceros de lujo como escenario.
Los dos jóvenes ingleses sobrevivieron a los dos recientes accidentes protagonizados por embarcaciones de la flota de la compañía Costa Cruceros, que ayer sumó un nuevo episodio tras el naufragio del Costa Concordia.
James, de 19 años, salió ileso de la tragedia del mes pasado del crucero de lujo que encalló frente a la isla de Giglio y provocó una treintena de muertos y casi el mismo número de desaparecidos.
Por su parte, su hermana mayor, Rebecca, es una de los mil pasajeros que desde ayer están varados en el Océano Índico luego de que un incendio dejara sin combustible a otro barco de Costa Cruceros, el Costa Allegre, que actualmente se encuentra siendo remolcado por un navío francés hasta las islas Seychelles.
"Por lo menos James estaba en una situación mejor con el Concordia, ya que estaba más cerca de la orilla. En el caso de Rebecca está en medio del océano y en realidad no sabemos exactamente lo que está pasando", declaró el padre al rotativo inglés.
Ambos barcos son operados por Costa Crociere S.p.A., que es propiedad de Carnival Corp., con sede en Florida. Las oficinas centrales de la compañía, que desde el accidente del Costa Concordia vio caer en picada el precio de sus acciones, se encuentran en Génova, Italia.