La quiebra de la aerolínea española Spanair obligó a cancelar este domingo 222 vuelos en los aeropuertos españoles, mientras prosiguen los intentos para reubicar en otras compañías a los pasajeros afectados. Sólo este fin de semana, según fuentes de la propia aerolínea, se verán afectados 22.733 pasajeros por el fin de las operaciones anunciado el viernes por la compañía.
Spanair llegó a un acuerdo con Vueling, Iberia y Air Europa para que hasta el próximo 3 de febrero sus clientes vuelen con una tarifa especial o "de rescate", de entre 60 y 100 euros, en función del destino.
Los afectados se quejan, sin embargo, de que hay un número limitado de billetes con esos precios y, una vez agotados, deben hacer frente a tarifas a precio de mercado, que según la fecha elegida y la clase disponible pueden alcanzar hasta los 500 euros.
El anuncio de Spanair se produjo en un viernes negro para España, al coincidir con la confirmación oficial de que el número de desempleados había superado por primera vez la barrera de los 5 millones y con la rebaja hecha por Fitch a la calificación crediticia del país.
La aerolínea, que anunció a última hora del viernes la suspensión de sus vuelos, daba empleo a alrededor de 4.000 personas, unas 2.000 trabajadores directos, y el resto, el personal de Newco, la empresa que realiza los servicios de tierra, y de las firmas de limpieza y mantenimiento.
La plantilla de Spanair fue informada el viernes por la noche por correo electrónico del fin de las operaciones y de que estaban en situación de permiso retributivo y suspensión temporal.
La crisis golpeó con fuerza a la compañía, integrante desde 2003 de la alianza de compañías aéreas más grande del mundo, Star Alliance, y que sufrió en 2008 un trágico accidente aéreo en el aeropuerto madrileño de Barajas, en el que murieron 154 personas.
Su brusco final llega después de que Qatar Airways abandonase su intención de adquirir el 49 % de las acciones de la aerolínea española, tras lo cual el gobierno regional de Cataluña anunció que dejaba de inyectar dinero público en la aerolínea.