La batalla contra la inflación, prioridad de Mujica

El presidente uruguayo indicó que ese "peligroso" problema afecta a los sectores más vulnerables y que Uruguay se debe cuidar porque se le "disparó la yegua del consumo". También criticó a los "intolerantes"

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En una entrevista con el diario local La República, José Mujica revalidó su compromiso de combatir la inflación. Aseguró que esa será una de las prioridades de su gobierno en 2012, aunque afirmó que está en una "cifra razonable" a pesar de la crisis internacional.

"Si comparamos con la historia del país, no es nada desastroso. Pero es un proceso en el que tenemos que tomar medidas activas porque termina siendo una expropiación de los pobres, sobre todo de los que tienen salarios e ingresos fijos", dijo. "Se bajó bastante el nivel de pobreza y se distribuyó bastante mejor, se le dio más a los más débiles pero podemos perder todo eso si tenemos una escalada inflacionaria", agregó.

El mandatario insiste permanentemente en la necesidad de frenar el consumo desmedido. "Las sociedades modernas son muy crueles. Cada vez se necesitan más cosas para vivir", dijo durante la entrevista. Y añadió: "El motor de las economías capitalistas contemporáneas es fomentar el hiperconsumo y si éste no existe, la economía se para. Ahora tenemos un gran problema: debemos sujetar la inflación porque se nos disparó la yegua del consumo".

Mujica no especificó si adoptará alguna medida en particular al respecto en los próximos meses. Por ahora, los datos sobre las perspectivas económicas son alentadoras: el Gobierno anunció un techo de crecimiento promedio del 4 por ciento, mientras que algunos expertos lo sitúan entre el 5 y el 6 por ciento.

"Fina intolerancia"

El presidente denunció, además, una "guerra" desde el principio de su gestión, tanto entre sus opositores como en algunos sectores aliados, por ocupar un puesto que para algunos pertenece sólo a "determinados círculos sociales".

"Este Gobierno está reflejando la fina intolerancia que tiene este país, que es muy fina; no es la intolerancia del que desprecia crudamente al negro en forma discriminatoria y grosera. (...) No puede tolerarse que alguien que no tenga chapa universitaria o no pertenezca a determinado círculo social sea presidente, no se pueden convencer", dijo.

Fiel a su estilo, criticó que quienes pregonan que " el presidente tiene que tener cara de prócer aunque sea un viejo reumático como cualquiera (...), tiene que posar y estar rodeado de un hálito de misterio". "Me lo han dicho, las cosas más antirrepublicanas que puedan ser están ligadas en la cabeza de alguna gente de este país", razonó.

Señaló que esa "intolerancia" se refleja en las acusaciones de que mantiene un doble equipo económico, uno dirigido por sus propios hombres y de tendencia más izquierdista y otro, por el vicepresidente Danilo Astori, economista y profesor universitario, más ortodoxo. "Eso es bulla", aseguró.