Estudiantes chilenos pusieron fin a las protestas

Los universitarios culminaron la ocupación de la casa central de la Universidad de Chile y lo mismo hicieron los secundarios con el Instituto Nacional. Dieron así por terminado los siete meses de movilización

Ambos recintos, ubicados a dos manzanas del Palacio de La Moneda, habían sido tomados por miles de alumnos cuando estalló el conflicto. Cientos de estudiantes dormían allí cada noche de manera alternada como forma de reclamo por una educación pública gratuita y de calidad.

La desocupación de los universitarios no estuvo, sin embargo, exenta de tensión. Los 150 estudiantes que lideraban la toma comenzaron desde la mañana a sacar del interior sus objetos personales, pero algunos de ellos se trenzaron a golpes al dejar el edificio. Otros, molestos con la decisión tomada por los dirigentes de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), incluso, lanzaron "bombas de agua" contra la prensa y los transeúntes.

Cuando la sede quedó vacía, dos funcionarios de aseo municipal limpiaron y pintaron la fachada, en cuyos muros se habían escrito consignas. Con ayuda de algunos alumnos, quitaron los carteles y sacaron la capucha que cubría el rostro de la estatua de Andrés Bello que se levanta justo frente a la puerta central del recinto.

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Mientras tanto, el alcalde de Santiago, Pablo Zalaquett, y el recto,r Jorge Toro, recibieron por parte del centro de alumnos secundarios la devolución del edificio que alberga el emblemático Instituto Nacional, con una matrícula de 3 mil alumnos.

También allí hubo un grupo que se resistía a la desocupación, por lo que se generó desorden y destrozos. "Ellos querían impedir que se entregara el colegio pese a la realización de una votación democrática. Ya los tenemos identificados y vamos a aplicarles todo el reglamento interno, porque no podemos permitir que sigan (estudiando) aquí", dijo Toro.

Las movilizaciones de los estudiantes comenzaron a mediados de mayo para exigir que el Gobierno vuelva a administrar la educación primaria y secundaria; también reclamaban que se prohibiera a las instituciones privadas lucrar con la educación y que se garantizara en la Constitución el derecho a una educación pública y de calidad.

El actual presidente de la FECH, Gabriel Boric, señaló el pasado lunes que el próximo año los estudiantes seguirán las movilizaciones estudiantiles, ya que, según dijo, se enfrentan a un Ejecutivo intransigente, "que no está dispuesto a cambiar su visión de la educación".

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