Irremediablemente, todo tiene un final. Doctor House está en su última temporada y Amas de casa desesperadas concluye en junio de 2012. No es un tema menor: los seguidores de estas series de culto y otras que las precedieron conforman verdaderas cofradías, se sienten parte de una gran familia, la que semana a semana se prepara para la dosis de una hora durante la cual personajes a los que ya se cree conocer íntimamente padecerán toda clase de avatares.
¿Quién no recuerda el momento en que se preparó para ver la última entrega de su serie preferida? Es un día de nuestras vidas que no olvidaremos. En definitiva es el fin de una etapa que, en algunos casos, como Friends, abarcó una década.
"La serie duró diez años, entonces cuando terminó, fue duro, mis amigos y yo podíamos discutir durante horas acerca de lo que podía suceder la semana siguiente... Hace unos años, cuando me mudé a vivir con mi novio, él no conocía Friends y yo se lo hice descubrir. Recuerdo que le dije, 'te envidio'", dice Carole, en uno de los testimonios recogidos por el semanario L'Express.
Ojo, que el final de una serie venerada también puede ser vivido como una "liberación", por eso la envidia hacia quien no cayó en el vicio. Como toda adicción, la que nos ata a una historia por entregas también tiene sus bemoles: la dependencia es sinónimo de sufrimiento.
En otro orden, es preferible un final antes que una temporada de más que nos desilusione del producto que veneramos durante tanto tiempo. Aun así, la mayor parte de las veces se vive ese momento como un duelo.
¿Qué hacer ahora?, es la pregunta angustiada ante la inminencia de un final. De Los Expedientes X a Prison break, de los Soprano a 24 horas, estos programas han dejado un tendal de deudos.
Es un sentimiento que, guardando las proporciones, puede compararse a la desintoxicación de un adicto o la pena de amor. Un vacío que, como el que experimenta el que deja de fumar o es plantado por su enamorado o enamorada, no es fácil de soportar ni de llenar.
Hay que señalar que estos productos están admirablemente bien hechos y son muy eficaces a la hora de atrapar a los televidentes en su red. Del suspenso en los momentos cumbres al carisma de los protagonistas, todos los ingredientes necesarios para la seducción están presentes.
La serie surge como un universo paralelo -con más o menos puntos de contacto con nuestra realidad- en el cual podemos refugiarnos. La dosis de una hora bastará para la ilusión de toda una semana y llenará parte de nuestro imaginario y hasta de nuestro diálogo con los demás. Hablar con otros consumidores compulsivos de nuestra misma serie es uno de los placeres que deriva de esta práctica.
"Una serie es una cita íntima que nos aleja de todas las cosas estresantes y aburridas de la vida real", dijo la psicóloga Geneviève Djénati a L'Express. Y el investigador François Jost, autor del libro ¿De qué son síntoma las series norteamericanas?, explica otra clave de la adhesión que despiertan: "Frecuentemente, los héroes en escena están solos, han conocido sufrimientos, tragedias. En suma, buscan desesperadamente una familia y esa familia, somos nosotros..."
Internet se ha convertido en refugio y paraíso de los adictos, con o sin síndrome de abstinencia. En los foros pueden encontrar a otros que, como ellos, viven esto con pasión, que también sienten que vale la pena dedicar parte de sus vidas al seguimiento de estas historias. Además, encuentran en la red información sobre el ránking de las series, los nuevos proyectos de sus creadores y protagonistas e incluso sesudas críticas sobre sus contenidos e impacto. Allí la cosa es tomada en serio.
Ya existen además sitios que permiten volver a ver las viejas temporadas y vivir una "recaída" consumiendo una temporada entera de Prison break, por ejemplo.
Un consuelo es ir más allá del simple intercambio de experiencias y sensaciones y pasar a la exégesis profunda. Además de los muchos blogs dedicados concienzudamente al tema, hay otras iniciativas. Un club de fans de Friends publicó por ejemplo en el año 2005 una enciclopedia exhaustiva sobre la serie de 466 páginas, ni más ni menos.
Lostpedia es un sitio que agrupa a los desheredados de la serie y organiza veladas para el revival y hasta peregrinaciones a Hawai para poner los pies en los sitios de rodaje del programa.
También están los que resisten: marchan y presentan peticiones para rechazar la decisión de los productores y realizadores de "matar" una serie.
Finalmente, existe una solución muy a mano. Un clavo saca el otro, como dice el refrán popular, de modo que volverse adicto de una nueva serie, aunque no pueda hacernos olvidar el primer amor, al menos llenará en parte el vacío...