Entre los oficiales se encontraba uno con rango de coronel, que el periódico presentó como un hombre cercano a Khadafi y que –al parecer– era miembro del gabinete del líder libio. No obstante, el diario no identificó con datos precisos a ninguno de los solicitantes de asilo.
Los libios llegaron el pasado miércoles 31 de agosto a la frontera argelina a bordo de 12 vehículos todoterreno acompañados por sus familias y guardaespaldas. Una delegación del grupo de fugados negoció sin éxito con altos responsables de los servicios de seguridad argelina la entrada al país y la concesión del estatuto de refugiado.
La parte argelina, a quién la delegación le ofreció una lista de las personas que integraban el convoy, exigió la verificación de que los demandantes de asilo no estuvieran implicados o estuvieran buscados por haber cometido crimen alguno.
Finalmente, tras dos días de negociaciones, y siempre según el rotativo, el convoy abandonó la frontera y se internó de nuevo en territorio libio en dirección desconocida.
El pasado 29 de julio, el gobierno argelino autorizó la entrada al país de la mujer de Khadafi, Sofia, y de sus hijos Anibal, Mohamed y Aisha. La decisión no fue bien recibida por el Consejo Nacional de Transición libio (CNT), que a lo largo del conflicto ha acusado en repetidas ocasiones a Argelia de apoyar a las fuerzas del dictador.
El pasado jueves 1 de septiembre, medios argelinos informaron también de que Argelia había rechazado la entrada de Khadafi en su territorio y que varios altos dirigentes argelinos, incluido el presidente Abdelaziz Buteflika, se habían negado a responder a las llamadas del coronel huido