La campaña solidaria lleva el nombre Solcitos en el Posadas, y es en homenaje a Sol Etcheverry López, una joven que murió de cáncer de ovarios a los 36 años, luego de dedicar parte importante de su vida a ayudar a los niños con menos recursos.
El intención es recolectar alimentos, frazadas, etcétera que son elementos fundamentales para el Hospital Posadas, todo ello a beneficio de los niños que están en tratamiento oncológico.
Sol Etcheverry López cumpliría 37 años el 30 de septiembre. Tomando su inspiración y su fuerza, Soles y Solcitos invita a colaborar con donaciones para la Sala de Oncología Pediátrica del Hospital Posadas.
El objetivo principal es entregar ese día un juguete nuevo a cada niño que se encuentre internado en ese área del centro de salud, a través del Cuerpo de Voluntarias.
Es por ello que invitan a la población a donar ropa (tanto de niños como de adultos); frazadas; ropa interior para niños; alimentos (de todo tipo, no perecederos. Hay especial necesidad de leche en polvo y de atún, este último por su alto contenido de Omega 3 y porque facilita la aceptación del tratamiento oncológico); juguetes en buen estado (la idea es entregar un juguete nuevo a cada niñito y armar una caja con juguetes para el uso colectivo del hospital); libros infantiles, cuadernillos para colorear y lápices de colores.
Para colaborar hay que contactarse vía e-mail con solesysolcitos@gmail.com o por facebook, en www.facebook.com/solesysolcitos. La fecha límite para recibir las donaciones es el 29 de septiembre.
Soles y Solcitos es una organización sin fines de lucro fundada por Luis Ángel Bazán en homenaje a Sol Etcheverry López. Nació en 2011 para cumplir los sueños que Sol comenzó en su adolescencia y llevó adelante hasta sus últimos días.
La historia de Sol Etcheverry López
Sol nació en Mar del Plata. De muy pequeña perdió a su papá, por lo que comenzó a trabajar para que a su hermanito no le faltase nada.
Con el tiempo se mudó a Bahía Blanca, donde le habían ofrecido un trabajo mejor pago que le permitía ayudar a su familia. Allí hizo muchos amigos.
Así empezó a ayudar a los chiquitos que más lo necesitaban. En Navidad se ponía una gorrita de "Mamá Noel" y se paseaba por el hospital de Bahía Blanca regalando los juguetes que habían sabido donar los comerciantes del lugar.
Ella se ocupaba especialmente de envolver los regalos con papel celofán y abrazarlos con coquetos moños. Se tomaba el tiempo necesario para hablar con cada chiquito y en base a esa charla le regalaba el juguete que mejor le sentaba a cada uno.
A los 34 años, cuando se enteró de su enfermedad (Sol fue diagnosticada de cáncer de ovario), una de las primeras cosas que hizo fue vender su moto y, aprovechando que todavía se sentía fuerte, viajó a Tucumán, para ayudar junto a unas amigas en una escuelita rural.
Los chiquitos con los que se encontró solamente conocían el hambre y la vida dura. Así que Sol se cargó a los chiquitines y los llevó a un pelotero para pasar la tarde.
Los niños no sabían ni como jugar en el pelotero así que fue Sol quien se tiró primero e, invitándolos a jugar, les sacó una gran sonrisa a cada uno de ellos.
Es por todo esto que, una mañana de marzo, nació Soles y Solcitos.
Alguna vez le dijo que cuando no estuviera físicamente, Luis la iba a encontrar en las sonrisas de sus niños. Y allí la estamos viendo.