El gobierno de Evo Morales dispuso que cualquier mujer puede pedir a su empleador un día libre al año para efectuarse los exámenes de papanicolau y de mamografía, fundamentales para detectar patologías cancerígenas.
La iniciativa intenta reducir los índices de mortandad femenina y concientizar sobre la prevención del cáncer; principalmente el de útero que, según estadísticas, es la primera causa de muerte en el país, que ostenta, además, la tasa más alta de toda la región.
El ministro de Trabajo, Félix Rojas, señaló que con el franco se está asumiento "un rol importante dentro de la medicina social, laboral y preventiva".
Para acceder al beneficio, las trabajadoras deberán presentar una constancia para demostrar que se sometieron a los controles. En la actualidad, sólo el 45% de las mujeres se somete a las pruebas médicas.
Según la diputada de oposición Elizabet Reyes, promotora de una legislación contra los cánceres de útero y de mama, apenas el 13% de las bolivianas se hacen la prueba del papanicolau anualmente. "Cinco mujeres mueren al día en Bolivia a causa de cáncer de útero; ninguna guerra ha matado a tantos bolivianos como esta enfermedad", agregó.
La Organización Mundial de Salud (OMS) estimó que 55 bolivianas de cada 100 mil desarrollan la enfermedad en su cuello uterino y 27 de cada 100 mil padecen cáncer de mama.