Desde ese año han muerto más de 30.000 personas en hechos atribuidos a la violencia desatada por los grupos que controlan el tráfico de la droga y del combate de las fuerzas federales a la delincuencia.
Calderón aseguró que su gobierno le ha "pegado muy duro" a esas bandas, especialmente en 2010, cuando fueron capturados o abatidos por fuerzas federales varios barones de la droga.
Algunos analistas han señalado con insistencia que buena parte del recrudecimiento de la violencia tiene su explicación, precisamente, en la captura o el abatimiento de esos capos narco, ya que ante la pérdida de un liderazgo los cárteles responden con atentados, al tiempo que se ven obligados a defender su territorio de otras bandas que intentan aprovechar ese vacío de poder.
"Es muy pronto para manejar una tendencia. Yo lo sé. Puede haber, en cualquier momento, un repunte", admitió.
El presidente indicó por último que una de sus mayores preocupaciones está puesta en la reconstrucción y fortalecimiento institucional de las policías y ministerios públicos.