Moda: ahora un vestido de novia usado es cool

Cada vez más mujeres resignan gastar fortunas en un vestido nuevo y eligen ahorrarse más que unos pesos caminando hacia el altar con uno de segunda mano, que cuesta hasta tres veces menos

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Para comprar un vestido nuevo hay que tener disponible

y esta adquisición puede alcanzar cifras desorbitantes a medida que el diseño se vuelve más complejo y el modisto, más chic. Y el argumento más doloroso para el bolsillo es que la prenda que costó un dineral será usada por tan sólo 12 horitas.

Si bien antes las mujeres no resignaban abaratar costos en un vestido, que era lo último que se podía llegar a negociar, los tiempos cambiaron. Hoy por hoy la tendencia es no despilfarrar la plata y si lo que se puede recortar en el abultado presupuesto del casamiento tiene que ver con el vestido de novia, así será.

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Cada vez son más las chicas que buscan vestidos usados como una forma de

, a menor precio, aunque ya haya sido utilizado por otra novia.

El taller de Novias al Garage, ubicado en San Isidro, es uno de los pioneros. Tiene cientos de vestidos de novias colgados, de todo tipo y en todas las gamas del blanco y del ?cremita?. Josefina Obarrio, la dueña, contó que gran parte de su público acude al local en busca de un vestido usado de algún diseñador prestigioso.

?La tendencia de comprar un usado viene desde hace unos diez años aunque siempre en los momentos de crisis la gente tiende a volcarse más porque buscan precios más bajos?, consideró la joven.

Sin embargo, en los últimos meses

hizo que muchas chicas se animaran a lucir un vestido usado para un momento tan importante como la caminata al altar.

?Hay más aceptación al vestido usado porque reciclar está de moda. Acá podemos usar parte de un vestido ya usado con un encaje de buena calidad o muy buen corte y uno le imprime su sello?.

Lo cierto es que, a pesar de que muchas tienen el prejuicio de la mala suerte, la oferta es más que tentadora ya que prendas de diseñadores destacados como Benito Fernández, Inés Duggan, Laurencio Adot, Fini Reynal, María Eugenia González Alzaga, Abril, cuestan tres veces menos.

Entre lo más buscado por las clientas figuran los diseños actuales, en estilos románticos o más bien hippies, aunque los clásicos también tienen su público.

Las interesadas en vender sus vestidos también pueden pasar por este ?garage?, donde los vestidos se entregan en consignación aunque lo ideal es hacerlo antes del año de casada.

La paradoja de este fenómeno es que en vez de ser uno de los lugares más recurridos por las novias con bajo poder adquisitivo,

?Compran más los usados las que tienen buen poder adquisitivo que las que no lo tienen. Porque las que no tienen son las que más sueñan con ese momento y se van gastar lo que tengan que gastar. El perfil de público es más de un nivel alto porque el nivel bajo no se anima tanto?, según explicó Adriana Villanueva, una de las creadoras de Novias en el Ropero, espacio que también ofrece vestidos de novia usados.

La mujer señaló además que cada vez se acercan más clientas y que dejó de ser un tabú optar por un diseño que ya fue usado por otra persona. ?No tenemos un estilo definido, hay de todo. Cuando uno va a lo de un diseñador ya sabe como es el perfil de sus vestidos. Acá hay de todo para probarse?, aclaró.

En el showroom la condición es que si

ya que la idea es que haya rotación y nuevos diseños.

Esta tendencia no sólo significa una forma de ahorrar dinero sino que también tiempo porque hacerse un vestido con un modisto requiere varias horas de prueba y modificaciones hasta dar con el diseño buscado. Y lo que ocurre, es que una vez terminada la propuesta, a la novia no le gusta como quedó.

?Viene mucha gente del interior del país, de Uruguay y hasta vestimos a una novia de Australia. No tenía suficiente tiempo y se vino a probar distintas propuestas al showroom. Ya se lo llevó listo?, detalló Villanueva.

Algunas veces, las novias preguntan de quien es el vestido por temor a que sea de alguna conocida ya que en el local llevan el registro de quien es cada vestido y hasta tienen fotos de cómo lo usó su dueña original para su casamiento.

?Nos pasó una vez con un vestido de una novia que no se llegó a casar que lo trajeron en consignación. Por más que se lo probaron muchas chicas, no se vendía. Y era precioso. Pero lo tuvimos que devolver a la dueña?, relató Villanueva, al tiempo que aclaró,

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